Hablar sobre Loíza despierta una gran pasión casi siempre y se dicen muchas cosas en la Isla, algunas hasta ofensivas. Las he visto escritas y he escuchado en ciertos lugares de Puerto Rico. Las discusiones pueden llegar a ser interminables. Es un pueblo apasionado y creativo, con un potencial enorme que me sorprende muchas de las veces. Siguiendo esa línea de reflexión, he podido conocer a personas y familias concretas, que no tienen el vínculo de sangre, pero que han criado a personas y les han sacado adelante. Por eso veo un pueblo generoso en muchos de los casos. Algunos de esos hijos que llegaron a las familias hoy son profesionales. Por eso, puedo contemplar a personas generosas y con un gran amor a la vida.

Me gustaría escribir cosas solo de un calado que no fuesen críticas y hacer notar solo lo positivo en la línea de agradar al pueblo, pero la vida no es así solamente. La historia está hecha de seres humanos y por tanto con un alto grado de equivocarnos y cometer injusticias. Ahora mismo, hacia adentro de Loíza, hay quienes piensan que se exageró en la tendencia de los medios de comunicación al dar a conocer los hechos del desastre del pueblo. Ciertamente, no fue un solo sector donde haya habido daños. Sino que fue en diferentes áreas del pueblo donde se ocasionaron los daños. Por ejemplo, casi adentro del pueblo de Loíza dos familias perdieron sus casas. En Villa Cañona otra familia más. En Piñones y Torrecilla Baja otras tantas. De esa manera se pudieron contabilizar cerca de 70 a 90 familias que perdieron sus casas de manera parcial o total. Por eso, quizá se llegue a pensar, en unos cuantos del pueblo, que se ha exagerado. Sin embargo, tampoco se puede cerrar los ojos y no mirar que siempre serán tiempos mediáticos donde aparecen los intereses de los capitales político y económico.

El Huracán Irma, a nuestro modo de ver la situación en Loíza, nos ha quitado una máscara o pantalla que impedía ver algo de la realidad maquillada de este sector de la Isla del Encanto. Salimos a la calle, miramos y advertimos el abandono de calles y caminos, de edificios abandonados y otras áreas del pueblo. Desde el Puente Herrera al Puente Paso de Cangrejos se puede percibir ese abandono. Por ejemplo, los postes de la red de energía eléctrica no resistieron el golpe del viento que llegó con el huracán. Es importante reconocer que el viento no llegó en toda su magnitud como realmente venía. Obviamente no se le dio mantenimiento a la red e inmediatamente sucumbió al golpe del aire. Eso es una parte del problema del desastre en Loíza. Hay otra situación que ha estado presente y que no hemos querido ver o no hemos podido mirar. Tenemos a ancianos u otras personas enfermas que no nos hemos percatado que están ahí solas y con poco apoyo de familiares. Hay personas encamadas que sufren del calor inclemente de la costa. Pues, con el Huracán Irma se destapó la pobreza y hacinamiento en que viven cientos de familias en nuestro pueblo. Por ello, es muy arriesgado decir que en Loíza no ha pasado gran cosa. Si ha pasado y es triste ver a personas que se han quedado sin casa. Es un abandono de tres o cuatro décadas de la infraestructura de la Capital de la tradición, como se le suele llamar también.

La parroquia Espíritu Santo y San Patricio ha estado presente en los tres últimos años en el desarrollo del pueblo de Loíza. Los Siervos Misioneros de la Santísima Trinidad han servido por varios años en el pueblo. Ante la falta de espacios e infraestructura, como salones amplios y céntricos, se pidió de parte de la Administración Municipal que el salón parroquial fuese el centro de acopio. El domingo, 10 de septiembre se inició el proceso de recibir ayuda. Gradualmente llegaron y fueron apareciendo personas y organizaciones de la Isla trayendo ayuda al centro recién abierto. En ese momento hacía falta agua y alimentos de primera necesidad. No se contaba con energía eléctrica en casi toda Medianía Alta y Medianía Baja. Hasta este momento Piñones no tiene el servicio eléctrico. Se ha trabajado casi 12 horas diarias desde que inició la recolección de ayuda. Todos, voluntarios, feligreses de la parroquia y de otras denominaciones cristianas han apoyado el proceso de trabajo. Además, el quiosco de la parroquia fue tomado para cocinar todos los días el desayuno y el almuerzo del personal trabajando, tanto en las brigadas, como en el centro de acopio.

El lunes, 11 de septiembre muy de mañana llegó Mons. Eusebio Ramos al salón parroquial de Loíza. Ahí estaba la alcaldesa Julia María Nazario dando entrevistas a los Medios de Comunicación del país. Ellos pudieron intercambiar algunas ideas y experiencias, sobre todo, Monseñor escuchó de viva voz las necesidades más apremiantes de aquel momento y las familias que habían perdido sus hogares.

Seguimos desde la parroquia Espíritu Santo y San Patricio dando la milla extra, como bien se dice por aquí. El pueblo de Loíza está sumamente agradecido con todos los hombres y mujeres de buena voluntad que han colaborado en la situación de su gente. Por supuesto no han faltado otras organizaciones privadas y públicas que han sido solidarias en la ayuda de los más pobres del municipio. De igual modo, las parroquias de algunas diócesis de la Isla que se han hecho presentes. Desde Mayagüez, Dorado, San Lorenzo, Coamo y Humacao sigue llegando ayuda. Gracias infinitas a todos. Dios les bendiga.

 

P. Rosendo Herrera, ST.

Párroco parroquia Espíritu Santo y San Patricio, Loíza

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