Cuando la Iglesia dice “Misión”, Vieques responde “PRESENTE”. El pasado 19 de noviembre, la Conferencia Episcopal Puertorriqueña nos convocó en Mayagüez para encomendarnos “la misión continental” en el país, en términos de una “Nueva Evangelización” que es primero un caminar hacia la conversión y segundo un “ir” hacia las ovejas descarriadas del rebaño del Señor. Una “Nueva Evangelización”, con un nuevo estilo de misionar, una nueva postura de ser Iglesia, un nuevo lenguaje. Ya basta de la Iglesia encerrada sobre sí misma, cuidadora de los peces de la pecera, estamos llamados a ser una Iglesia abierta, en salida, pescadora de peces.

En la ocasión de la Novena preparativa a la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, Patrona de nuestra parroquia en la “Isla Nena”, hemos experimentado dicha forma persuasiva de misionar, es decir, ir calle por calle, tocar las puertas casa por casa. Para eso, contábamos con la ayuda de los Misioneros de San Juan Evangelista (Hermanos Cheos), cuya audacia misionera no es un misterio, por su compromiso misionero en el pasado en un momento crítico de la vida de la Iglesia Puertorriqueña. Desde el lunes, 30 de noviembre, hasta el martes, 8 de diciembre, los “Hermanos Cheos” recorrieron todas las calles del pueblo de Vieques, acompañándonos en la atrevida misión de tocar las puertas. Digo “atrevida misión” porque esa forma de misionar conlleva buena acogida, rechazo, ser identificado con otras sectas molestosas…etc. Enfocándonos especialmente en las ovejas descarriadas de la casa de Dios (Mt 10,6), llevábamos un mensaje escrito en un panfleto, llamando a los bautizados alejados a volver a casa y a los indiferentes que busquen a Dios y se reconcilien con Él, como dice el Apóstol.

Con esta última experiencia de misión durante el año de 2015, y teniendo en cuenta otras cinco experiencias anteriores en el mismo año, afirmamos, con el santo Juan Pablo II, que la crisis de hoy no es tanto una crisis de fe, sino de esperanza. No es la fe lo que hace falta a nuestros contemporáneos, sino la esperanza. Se ha perdido toda esperanza en un futuro bueno, el sentido de su existencia. Las heridas y los fracasos de la vida personal, profesional o matrimonial, la enfermedad o la pérdida de un ser querido, el desempleo y la pobreza llevan a buscar refugio en el vicio, caer en la depresión, la ansiedad, la negación de la existencia de Dios, entre otros. Así, la misión ha de armarse para acompañar a nuestra gente y llevarla a la luz de la Misericordia perdonante de Dios, ayudarla a percibir que a través de la triste noche de cada historia personal y/o colectiva, Dios está realizando su promesa para con nosotros, que es una de liberación y salvación.

También, y especialmente, a nuestra queridísima juventud, hemos de abrirle los ojos sobre la derrota del pequeño Prometeo moderno que ha proclamado la muerte de Dios, izándose hasta el cielo, rivalizando con Dios como en la Babel del Génesis. Por último, la misión debe prepararse bien en cuanto a la apología de la fe católica para defenderse de la agresividad de las sectas y del proselitismo.

Le agradecemos al Señor porque, el 8 de diciembre, nuestro Obispo de la Diócesis de El Yunque vino a confirmarnos en este caminar misionero. En la ocasión, S.E.R. Monseñor Eusebio Ramos Morales invitó al Pueblo Católico de Vieques a ser misericordioso como el Padre celestial, llamó a nuestra juventud católica a ser centinela de la Misericordia y portadora de esperanza en un mundo donde falta la alegría verdadera, el amor y la esperanza.

(Rvdo. P. Jean Julien Augustal)

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