La VII Jornada Litúrgica, celebrada del 5 al 7 de abril en Casa Manresa, contó con la participación del recurso internacional P. Miguel Ángel Padilla García, arquitecto licenciado y egresado del Pontificio Instituto Litúrgico San Anselmo de Roma. Con gran participación de Padre Obispo Rubén González, Obispo de Ponce, sacerdotes, diáconos y seminaristas, el encuentro organizado por la Comisión de Liturgia de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña giró en torno al “Ministerio celebrado y el arte litúrgico”.

Es la primera vez que el Padre Miguel Ángel de la Diócesis de San Juan de los Lagos (México) visita el archipiélago puertorriqueño. Es que el sacerdote y arquitecto pertenece a los peritos a nivel nacional en el tema de la liturgia y la arquitectura y es el coordinador de la Comisión de Liturgia de su Diócesis. El Visitante aprovechó la ocasión para sostener una entrevista con este recurso internacional sobre el arte litúrgico.

El Visitante: Durante la Jornada celebrada se tocaron una serie de temas relacionados al arte y los espacios litúrgicos. ¿Cómo los describe en esencia? ¿Cuáles son los puntos fundamentales para comprender el arte litúrgico?

P. Miguel Padilla: “Tomé tres puntos en cuestión de análisis, en primer lugar el punto de partida: ¿desde dónde partimos?, ¿quiénes somos?, ¿dónde estamos?, ¿qué es lo que hacemos?, ¿cómo celebramos? y la antropología. Antes de hablar de liturgia tenemos que hablar de la experiencia personal. De hecho, la primera ponencia fue precisamente eso, ¿quién es el hombre?, ¿de qué manera se expresa a través del arte?, y cómo el arte es uno de los medios bellos para expresar lo que el hombre es. Y de ahí cómo este arte a nivel general se convierte en un arte un poco más específico cuando habla acerca del arte religioso en general y cómo el hombre en distintas culturas y en distintas maneras se expresa a través del arte para manifestar quién es, qué es lo que siente, cómo cultura su relación personal, su relación con la trascendencia, su relación con lo qué es identidad, cultura, etc. Y un poco más específico es precisamente aquel diseño o aquel arte que ya es para el culto, en nuestro el caso culto cristiano católico, y cómo este arte se convierte en un arte litúrgico para la celebración”.

EV: ¿Cómo se logra esto teniendo en cuenta que el artista utiliza su creatividad e ingenio al realizar sus obras?

PMP: “Para lograr que este arte según los momentos sea realmente litúrgico tiene que estar de acuerdo con unas disposiciones. No hay que dejar que el artista, el arquitecto, el ingeniero, incluso el párroco o quien esté frente a la comunidad hagan lo que quieran. Tiene que responder a algunas disposiciones, a unas líneas de acción o algunas cuestiones propias de la liturgia. No quiero decir normal litúrgicas porque luego después podríamos encasillar y por desgracia el arte no es tan fácil de encasillarlo y decir: esto se hace así. Sí, hay unas líneas de acción y hay directrices, por decirlo así, que le dan al artista el pie para poder, sin quitarle la creatividad, sin quitarle la capacidad, direccionarlo”.
“Y entonces, la dignidad de los espacios litúrgicos, la belleza de los mismos y un programa que se tenga, unas disposiciones tanto a nivel de Iglesia universal como a nivel de Iglesia particular -la diócesis-, donde es el Obispo quién establece las normas, o el que pide que se sigan ciertos criterios. Pero, hay algunos criterios universales como la veracidad de los materiales”.

EV: Mencionó la importancia de la veracidad, pero existe una serie de materiales que buscan aparentar otros materiales. Ejemplos de esa simulación ocurren con el ladrillo, las velas, el fuego, el mármol y otros. Su comentario al respecto.

PMP: “En nuestra actualidad tenemos muchos materiales que fingen y que no son, en el caso del plástico utilizado en velas. Por ejemplo una vela, ves que no se apaga porque la luz es eléctrica y ahí está, cuando la vela es una figura vicaria de la presencia de aquel que quiere ofrecer su oración y que no puede estar delante del Santísimo todo el día; está veladora en figura vicaria. Pero estas velas que jamás se apagan porque son eléctricas pierden ese sentido de la veracidad. Miente el material muchas veces, tocan un material pensando que es mármol y resulta que es un plafón, y resulta que es un plástico que está ahí”.

EV: En el caso de la vela que indica la presencia del Santísimo, ¿debería ser de cera? ¿Hay disposiciones sobre la seguridad que permitan que no sea una vela?

PMP: “La disposición es que sí. Debería de ser natural, hay que distinguir que es una vela o lámpara, podría ser de aceite o de alguna parafina, pero la llama se quema. Sí hay que tener cuidado porque para algunos de los espacios, por ejemplo, es perjudicial el hecho de una luz encendida. Entonces algunos prácticamente han puesto mejor un foco pero el riesgo es el mismo. El cuidado es el mismo con la chispa que se enciende en aquella capilla de madera porque hay una tela cercana y la llama de la vela en el Santísimo”.

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