Con profunda alegría y gratitud, la comunidad de las Siervas de María celebró las bodas de oro de vida consagrada de Sor Margarita Torres Hernández, una mujer que durante 50 años ha entregado su vida al servicio de los enfermos y necesitados. Esta significativa celebración tuvo lugar en un ambiente lleno de fe y esperanza, donde amigos, familiares, y miembros de la Iglesia se unieron para dar gracias a Dios por el testimonio de amor y dedicación de Sor Margarita.
Nacida en Orocovis, Puerto Rico, Sor Margarita creció en una familia numerosa con 17 hermanos, siendo la única en abrazar la vida consagrada. Desde joven sintió el llamado a seguir a Cristo bajo el carisma de las Siervas de María, una congregación fundada por Santa María Soledad Torres Acosta, dedicada al cuidado de los enfermos y a la promoción de la dignidad humana.
A lo largo de su vida religiosa, Sor Margarita ha desempeñado diversos roles, incluyendo los de superiora y administradora, y ha servido en la mayoría de las comunidades de las Siervas de María en Puerto Rico. Su vida ha sido un constante “sí” a Dios, reflejo de un amor profundo y fiel que se ha mantenido firme en medio de los desafíos.
En la celebración eucarística, se destacó cómo Sor Margarita ha encarnado el espíritu de las Siervas de María, siguiendo el ejemplo de María, Virgen de la Salud, y haciendo realidad las palabras del Cantar de los Cantares: “El amor es más fuerte que la muerte; las muchas aguas no podrán apagarlo.”
Durante cinco décadas, ha cuidado de los enfermos con ternura y compasión, llevado consuelo a los que sufren y sostenido en oración a quienes más lo necesitan. Su vida refleja las palabras del salmo: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.”
El legado de Sor Margarita no solo se mide en años, sino en vidas transformadas por su testimonio de fe, esperanza y caridad. Como dijo
Santa Teresa de Calcuta: “Las manos que sirven son más santas que los labios que rezan.” Sor Margarita ha unido ambas dimensiones en una vida plena de oración y servicio.
En la homilía de la misa, se resaltó cómo su vocación es un signo profético en un mundo que muchas veces pierde de vista lo eterno. Su vida consagrada es un recordatorio de que responder al llamado de Dios con generosidad llena de sentido y propósito la existencia humana.
Sor Margarita, con su experiencia y sabiduría, sigue siendo un faro para las nuevas generaciones. Su fidelidad y alegría inspiran a quienes sienten el llamado a la vida consagrada, mostrándoles la belleza y el valor de una vida entregada al servicio de Dios y de los demás.
La celebración de estos 50 años no es un final, sino un nuevo comienzo. Sor Margarita fue animada a seguir profundizando en la oración, siendo luz para las generaciones futuras y viviendo con la alegría que caracteriza a quienes se saben amados por Dios.
La comunidad agradece a Dios por el don de su vocación y reza para que Sor Margarita continúe siendo un testimonio vivo de amor, esperanza y fe en el mundo. Que la Virgen de la Salud siga guiando sus pasos y sosteniéndose en su misión de servir a Cristo en los más necesitados.
Sor Margarita, tu vida consagrada es un regalo para la Iglesia y para todos nosotros. ¡Que el Señor te bendiga abundantemente en los años venideros!



