La 1ra lectura, del Profeta Isaías, es un pregón en el cual anuncia la llegada de una nueva noticia. El pregonero invita a todo el mundo a alegrarse por la venida del Salvador.

El misterioso autor de la Carta a los Hebreos explica que, Jesucristo es la manifestación más excelente de Dios en medio de nosotros. Aunque ya nos había hablado por medio de los profetas, Jesús es la expresión total.

El evangelista del águila, San Juan, nos revela el gran misterio que encierra la Navidad: Dios que se convierte hombre para poder morir en la Cruz, para que nosotros nos convirtamos en hijos e hijas de Dios y seamos salvados.

Una de las liturgias más bellas de nuestra fe católica es la de Navidad, por su riqueza y lo que se celebra. La única solemnidad que tiene cuatro misas distintas para que podamos vivir cada aspecto de lo que es.

Para aquellos que escojan ir a misa del 24 al atardecer, tenemos el evangelio de la genealogía de Jesús (Mt). Nos ayuda a entender que Jesucristo es hombre real, hijo de toda una tradición profética y real, del linaje de David, cumplidor de las promesas mesiánicas y que viene para salvar a la nueva Israel: la humanidad completa.

La Misa de Gallo o Misa de Medianoche (por razones pastorales se puede celebrar cuando ya ha caído el sol), recrea el mismísimo momento cuando Jesucristo nace. Es por eso que tradicionalmente se celebra en la medianoche por la tradición que nace a esa hora. El exquisito pasaje de San Lucas recrea el momento en que María da a luz a Jesús, lo envuelve en pañales y lo acuesta en el pesebre; que se convierte en una metáfora: la caja en donde se echa el alimento a los animales para que coman. Al colocar a Jesús en este, se convierte en una imagen eucarística: Jesús Eucaristía es la comida para nosotros, para nuestras almas.

La misa de la aurora o misa de madrugada, nos presenta unos personajes que meditamos poco, pero que son importantísimos: los pastores. Representan a los pobres y solo a ellos, se les revela el nacimiento del Redentor. María y José estaban cansados, sucios y hambrientos por la travesía que tuvieron que hacer desde Nazaret hasta Belén. Imaginemos a las pastoras bañando a María, poniéndole ropas limpias y “güelorosas” después de los trabajos del parto. Y María y José bebiendo leche calientita y comiendo queso, frutas y miel gracias a los pastores. De hecho, una tradición en Belén dice que los pastores se llevaron a la Sagrada Familia a una casita mucho más decente para que estuvieran cómodos y mejor protegidos.

En la Santa Misa de Navidad, se nos lleva a ver más allá del portal de Belén, el gran secreto que encierra el protagonista de Navidad: el Niñito Jesús. Este hermoso bebé es el Dios con nosotros, el Emmanuel. Él rompe todo obstáculo entre Dios y nosotros, porque en el Niño, el Todopoderoso deja de ser Dios lejano, para convertirse en la revelación total. Por medio del Santo Niño, ya vemos, tocamos, comemos y abrazamos a Dios. El Niño rompe con todas las barreras de lo divino y humano.

P. Rafael “Felo” Méndez Hernández, Ph.D.

Para El Visitante

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here