Visitar a los confinados es una de las siete obras de misericordia corporales y justo en el Año Santo de la Misericordia el Papa Francisco exhortó a los fieles a hacer obras de misericordia por el prójimo. Dado que Puerto Rico tiene instituciones correccionales para jóvenes, mujeres y adultos en cinco de las seis diócesis que componen la Provincia Eclesiástica de Puerto Rico, es importante conocer cómo puede colaborar con esta población.

Según Padre Oscar Granados, director y coordinador de la Comisión Nacional de Pastoral Carcelaria y que forma parte de la Sociedad Fraterna de la Misericordia, solo existe una diferencia entre los reos y los que están en la libre comunidad. “La única diferencia entre nuestros hermanos confinados y nosotros es que su pecado constituye un delito. Tan pecador soy yo como el que está tras las rejas”, reiteró.

De igual forma destacó la importancia de que las personas puedan darse cuenta de que así como “ese Padre de misericordia me perdona, aunque sea difícil yo tengo que descubrir el rostro de Cristo en ese hermano para hacerle llegar la misericordia de Dios que yo experimento cada día”.

Añadió que: “Hay que estar conscientes de que esa persona que está ahí tras las rejas es un hijo de Dios con toda la dignidad de la que yo gozo, con todo su pecado y con todo su crimen”.

Indicó que cada diócesis tiene su propia Pastoral Penitenciaria y que por falta de vocaciones, personal y de los múltiples compromisos de los clérigos, no han logrado que en cada institución carcelaria del País haya presencia de la Iglesia Católica. Sin embargo, informó que hay diáconos asignados a trabajar en la Pastoral Penitenciaria. Además de sacerdotes que van a las cárceles para confesar y para celebrar la Eucaristía.

Al tiempo reconoció la labor que realizan los 360 voluntarios de la Pastoral Carcelaria en todo Puerto Rico. Aprovechó para invitar a más fieles para que se unan a este apostolado. Admitió que para hacerlo hay que cumplir con unos requisitos que exige el Departamento de Corrección. Aclaró que: “No hay que ser un erudito, ni un trabajador social, ni tan siquiera catequista. Solo necesita querer encontrarse con Jesús en ellos. Es reconocer que soy amado por Dios y estoy llamado a amar a mis hermanos confinados. Es imposible llamar a Dios Padre y no reconocer en el otro a mi hermano”.

Por otra parte P. Oscar explicó que hace aproximadamente 25 años la Conferencia Episcopal Puertorriqueña (CEP) adoptó la idea que tuvo P. Miguel, conocido como el “Ángel de las cárceles de Puerto Rico” quien comenzó esta iniciativa. “Fue P. Miguel quien llevó ese impulso tanto a nivel de Iglesia como en el Departamento de Corrección. Cuando fallece P. Miguel la CEP la asume y el primer presidente fue Padre Obispo Rubén González Medina que le dio la estructura actual. Hoy el presidente de la Comisión es Mons. Eusebio Ramos Morales”, detalló.

Al final enfatizó que la Comisión se dedica a coordinar actividades para los confinados, entre ellas el Encuentro nacional de confinados y el Encuentro de los voluntarios de la Pastoral Penitenciaria.

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