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En una emotiva celebración que tuvo lugar el primer día del año 2024, en la solemnidad de Santa María, Madre de Dios, la Parroquia San Francisco de Monte Alvernia en Río Piedras fue testigo de un momento memorable para la Congregación Religiosa de los Ermitaños Franciscanos de la Inmaculada. Fray Aníbal Jesús Rosario, el inspirador fundador de la nueva congregación religiosa, pronunció sus votos perpetuos en manos de Mons. Tomás González, Obispo Auxiliar de San Juan.

En la celebración tuvo lugar el rito de profesión perpetua como un compromiso vitalicio con la vida religiosa y la misión del eremitorio. Durante el rito se invocó la intercesión de los santos con el canto de las letanías, se pronunció la oración consagratoria por parte del obispo y se entregaron los estatutos y el anillo como muestra de la consagración religiosa. Además de varios fieles laicos que han adoptado la espiritualidad franciscana eremítica a su estilo de vida, acompañaron la celebración varios sacerdotes religiosos y diocesanos. 

“Los eremitas presentan a los demás ese aspecto interior del misterio de la Iglesia que es la intimidad personal con Cristo. Oculta a los ojos de los hombres, la vida del eremita es predicación silenciosa de Aquel a quien ha entregado su vida, porque Él es todo para él. En este caso se trata de un llamamiento particular a encontrar en el desierto, en el combate espiritual, la gloria del Crucificado”, describe el Catecismo de la Iglesia Católica en el numeral 921 la vida eremítica de la cual existen varias tradiciones como los Cartujos, la Camándula, los Carmelitas, entre otros. 

La congregación, que inició en Puerto Rico en 2019, se presenta como “una Asociación Pública de fieles, compuesta por laicos y presbíteros. Su filosofía de vida se basa en la separación del mundo, buscando vivir completamente para Dios a través de la Inmaculada y siguiendo los pasos de San Francisco de Asís”, rezan sus estatutos. La espiritualidad de la orden se manifiesta en la práctica de valores como el silencio, la oración, la contemplación, el ayuno, la penitencia, la adoración y el acompañamiento espiritual.

De acuerdo con los estatutos de la nueva congregación, los Ermitaños Franciscanos de la Inmaculada se comprometen a ser fieles hijos de la Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Su promesa incluye la fidelidad a la Doctrina, al Papa y a su Magisterio. Además, expresan gratitud y obediencia a su Ordinario, Monseñor Roberto Octavio González Nieves, OFM, Arzobispo Metropolitano de la Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico.

La congregación se ha dedicado al servicio de la Parroquia San Francisco de Asís de Monte Alvernia, que les sirve como actual sede. Allí llevan a cabo una misión apostólica orante y contemplativa. Este servicio se realiza a través del ministerio sacerdotal y de la acogida fraterna. En sintonía con las palabras del Cristo de San Damián a San Francisco de Asís, los Ermitaños Franciscanos de la Inmaculada se consideran llamados a la oración contemplativa, al ministerio del perdón, la sanación y la liberación del pecado y el sufrimiento en las almas.

Desde su Eremitorio, la nueva congregación aspira a colaborar fervientemente en la reconstrucción espiritual y moral continua de la Iglesia Universal en la comunidad de fe de la Iglesia Arquidiocesana y del mundo. Su compromiso se guía con el anhelo de contribuir a la restauración de la Iglesia, tal como lo expresó el Cristo de San Damián a San Francisco de Asís: “Francisco, restaura Mi Iglesia, que amenaza ruinas.”

Los Votos Perpetuos expresados por Fray Aníbal Jesús Rosario marcan el inicio de una nueva etapa para la congregación, desempeñando un papel vital en la búsqueda de la santidad y la renovación espiritual. 

Jonathan Colón Hernández

Para El Visitante