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Viacrucis por la paz

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Uno de los ejercicios espirituales por excelencia para el tiempo cuaresmal es el Viacrucis con la meditación de las 14 estaciones con el pasaje bíblico del camino del dolor, también conocida como la “vía dolorosa”. Cada estación se ofrece por una intención particular. Este año la atención mundial está sobre la invasión de Rusia a Ucrania. El Papa Francisco ha pedido orar incesantemente por la paz, por el fin de la guerra y ha consagrado a Rusia y Ucrania a la Virgen de Fátima.

Ofrecimiento:
Señor Jesucristo deseo encontrarme contigo para recorrer tu camino de dolor y revivir tus dolores por amor en estas 14 estaciones. Hoy tu rostro se encuentra en los que viven el horror de la guerra, los que han muerto, los que viven la desesperación porque han perdido sus hogares o familiares, los refugiados y desplazados. Ofrezco este Viacrucis para que culmine el conflicto bélico y reine la paz en Ucrania, en otros países en conflicto y el mundo.

Primera estación: Jesús es sentenciado a muerte
Lectura (Mt 27, 23-26): “Pilato les dijo: Y ¿qué voy a hacer con Jesús, llamado Cristo?. Y todos gritaron a una: ¡Que sea crucificado!”… Has sido sentenciado a muerte por la misma multitud que hace poco tiempo atrás caminaba junto a ti. Dios, te pedimos que transformes los corazones de los líderes que propician la guerra y acompañes a los que sufren la desesperación y la incertidumbre. Abre el entendimiento de los líderes para vean que el único camino es la paz y el diálogo entre hermanos.

Te adoramos Cristo, y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo. [Padrenuestro, Avemaría y Gloria].

Segunda estación: Jesús carga con la cruz
Lectura (Jn 19, 16-17): “Pilato entregó a Jesús para que fuera crucificado. Tomaron, pues, a Jesús, y él cargando con su cruz”… Cuán pesada es la cruz que cargas por los pecados de toda la humanidad. Cuida Jesús al que cargan las consecuencias de la guerra, que sufre la destrucción de sus hogares, calles y ciudades. Te pedimos por la paz y el fin de la guerra.

Te adoramos Cristo, y te bendecimos… [Padrenuestro, Avemaría y Gloria]

Tercera estación: Jesús cae por primera vez
Lectura (Is 53, 2-5): “Le vimos sin aspecto atrayente. Despreciable y desecho de los hombres, varón de dolores”… Jesús cae al suelo de la Ciudad Santa donde tantas veces caminó. Ayúdame, Señor, en la prueba diaria. Ayuda, Señor, a tantos que viven en los refugios bajo tierra, encerrados y con miedo. Te pedimos por la paz y el fin de la guerra.

Te adoramos Cristo, y te bendecimos… [Padrenuestro, Avemaría y Gloria]

Cuarta estación: Jesús se encuentra con su Madre
Lectura (Lc 2, 33-35): “Simeón les bendijo y dijo a su madre María: He aquí, está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel”… La vía dolorosa trae un encuentro de gran amargura y amor. Imaginemos por un momento la mirada maternal de la Virgen María a su amadísimo hijo… Te presentamos el dolor y la soledad de las madres y los familiares de los que han muerto a causa de la guerra. Te pedimos por la paz y el fin de la guerra.

Te adoramos Cristo, y te bendecimos… [Padrenuestro, Avemaría y Gloria]

Quinta estación: Jesús es ayudado por el Cirineo
Lectura (Mc 15, 21-22): “Obligaron a llevar la cruz de Jesús a uno que pasaba por allí, Simón de Cirine, padre de Alejandro y Rufo, que venía por el campo”… Señor, cuán pesada es tu carga… Como el Cirineo hoy muchos emisarios de la paz y la caridad ayudan a los que sufren por la guerra, a los que huyen y los que migran. Señor, que estos Cirineos tengan la salud y la energía necesaria ante el desgaste físico producto del paso de los días. Te pedimos por la paz y el fin de la guerra.

Te adoramos Cristo, y te bendecimos… [Padrenuestro, Avemaría y Gloria]

Sexta estación: Verónica limpia el rostro de Jesús
Lectura (Nm 6, 25): “Que el Señor haga resplandecer su faz sobre ti”, (Nm. 6, 25). Tantos te escupen y te arrojan piedras y entre ellos la Verónica llegó ante ti y te limpia el rostro. Danos serenidad, fuerza y sabiduría, para ser tan intrépidos como la Verónica. Te pedimos por los que laboran en los hospitales y los que asisten a los heridos. Te pedimos por los que alimentan a los hambrientos. Te pedimos por la paz y el fin de la guerra.

Te adoramos Cristo, y te bendecimos… [Padrenuestro, Avemaría y Gloria]

Séptima estación: Jesús cae por segunda vez
Lectura (Is 53, 5-7): “Él ha sido herido por nuestras rebeldías, triturado por nuestras culpas”… Señor, caes frente a toda una multitud indiferente, ante tantos que vieron tus obras y te escucharon. Vas camino al calvario. Danos las fuerzas para vencer la indiferencia. Abre el entendimiento de los que minimizan la guerra y a los que justifican la violencia, para que puedan ver el dolor en el hermano abatido. Te pedimos por la paz y el fin de la guerra.

Te adoramos Cristo, y te bendecimos… [Padrenuestro, Avemaría y Gloria]

Octava estación: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén
Lectura (Lc 23, 27-28): “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mi. Llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos. Porque si esto hacen al leño verde, ¿qué será al seco?”… Las mujeres de Jerusalén lloran por ti y no saben el precio de tus lagrimas por ellas y por todos. Concédele Señor el consuelo a tantos que lloran en los países en conflicto y fuera de ellos. Te pedimos por la paz y el fin de la guerra.

Te adoramos Cristo, y te bendecimos… [Padrenuestro, Avemaría y Gloria]

Novena estación: Jesús cae por tercera vez
Lectura (Sal 40, 6): “He venido, oh Dios mío, para hacer tu voluntad”. Mis pecados y los del mundo entero te derriban tres veces. Contemplo tu fragilidad física. Señor, mira nuestra condición llena de dolor y desesperación. Que en medio de tanta desesperanza e incertidumbre de guerra podamos sentir Tu presencia. Da el coraje para que se pueda defender los derechos humanos. Te pedimos por la paz y el fin de la guerra.

Te adoramos Cristo, y te bendecimos… [Padrenuestro, Avemaría y Gloria]

Décima estación: Jesús es despojado de sus vestiduras
Lectura (Jn 19, 23-24): “Tomaron su manto y lo partieron en cuatro partes, una para cada uno de ellos. Tomaron también la túnica, la cual no tenía costura”… Despojado de todo, hasta de las vestimentas, Jesús queda desnudo ante el pueblo. Cuida Señor Jesús a los más vulnerables, los niños, pobres y ancianos que están “desnudos” e indefensos ante el conflicto bélico. Te pedimos por la paz y el fin de la guerra.

Te adoramos Cristo, y te bendecimos… [Padrenuestro, Avemaría y Gloria]

Décimo primera estación: Jesús clavado en la Cruz
Lectura (Lc 23, 33-34): “Cuando llegaron al lugar llamado la calavera, lo crucificaron allí, junto con los criminales”… Se contempla el crucificado en el Gólgota ante una multitud que le observa agonizando. Jesús, te presentamos a todos los que sufren la agonía y que aceptes Señor su agonía como un sacrificio por el perdón de sus pecados. Te pedimos por la paz y el fin de la guerra.

Te adoramos Cristo, y te bendecimos… [Padrenuestro, Avemaría y Gloria]

Décimo segunda estación: Jesús muere en la Cruz
Lectura (Jn 19, 28-37): “Dijo: Todo se ha cumplido. Luego inclinó la cabeza y entregó el espíritu”… Oh Sangre y Agua que brotaste del Santísimo Corazón de Jesús como fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío. Concédele Señor el descanso eterno a cada uno de los que han muerto por la guerra, y que brille para ellos la luz perpetua. Que descansen en paz.

Te adoramos Cristo, y te bendecimos… [Padrenuestro, Avemaría y Gloria]

Décimo tercera estación: Jesús en brazos de su Madre
Lectura (Lc 23, 53): “Entonces bajaron el cuerpo de Jesús de la cruz. La madre de Jesús estaba allí”… Al pie de la cruz se encuentra María y le entregan el cuerpo sin vida de su hijo. Señor, concede la serenidad a los familiares que lloran por sus muertos y por tantos que no han podido despedirse de ellos. Te pedimos por la paz y el fin de la guerra.

Te adoramos Cristo, y te bendecimos… [Padrenuestro, Avemaría y Gloria]

Décimo cuarta estación: Jesús es sepultado
Lectura (Mt 27, 59-61): “José -de Arimatea- tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia y lo depositó en su propio sepulcro nuevo”… Fue allí, en el Santo Sepulcro donde Cristo venció al pecado y a la muerte con la Resurrección. Como el Papa Francisco dijo: “Tenemos miedo. Pero tú Señor no nos abandonas a merced de la tormenta. Repites de nuevo: No tengáis miedo. Y nosotros, junto con Pedro, descargamos en Ti todo nuestro agobio. Porque sabemos que tú nos cuidas”. Te pedimos por la paz y el fin de la guerra.

Te adoramos Cristo, y te bendecimos… [Padrenuestro, Avemaría y Gloria]

Oración final:
Te suplico, Señor, que me concedas, por intercesión de tu Madre la Virgen, que cada vez que medite tu Pasión, quede grabado en mí con marca de actualidad constante, lo que Tú has hecho por mí y tus constantes beneficios. Haz, Señor, que me acompañe, durante toda mi vida, un agradecimiento inmenso a tu Bondad.

Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria por las intenciones del Sumo Pontífice para ganar la indulgencia.

Enrique I. López López
e.lopez@elvisitantepr.com
Twitter: @Enrique_LopezEV

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