“Es indispensable crear una nueva actitud ante la naturaleza empezando por uno mismo en lo sencillo, en lo cotidiano”, sostuvo P. Juan Luis Negrón Delgado, decano del Colegio de Artes y Humanidades de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, recinto de Ponce. Sus declaraciones surgen luego de su participación en el VI Simposio internacional sobre ecología Laudato Si’ titulado: El cuidado de la Casa Común, una conversión necesaria a la ecología humana. El encuentro celebrado en Costa Rica fue organizado por Vaticano y coordiando por la “Fundación Joseph Ratzinger-Benedicto XVI”.

El simposio que tuvo la presencia y participación de científicos internacionales, contó con ponentes como el Cardenal Marc Ouellet, Prefecto de la Congregación para los Obispos, el Dr. Tomás Insua, cofundador y director ejecutivo del Movimiento Católico Mundial por el Clima y becario fulbright e investigador en la Universidad de Harvard y  P. Federico Lombardi, presidente de la Fundación vaticana Joseph Ratzinger-Benedicto XVI. Sobre el encuentro en tierras costarricenses comentó que todos los ponentes enfatizaron en la correlación que existe entre la degradación del ambiente y la suerte que van a sufrir los pobres; “ellos serán los más afectados”.

¿Preocupación o acción?

Sostuvo que ambas son importantes, aunque la segunda es más necesaria. Según P. Juan Luis es urgente una conversión ecológica que conllevará educación, en el paradigma integral. “Educar a todos hacia una alianza, se recalcó en el simposio, entre la humanidad y el ambiente”, expresó. De hecho, durante el mismo dio a conocer que Papa Francisco estableció el 1 de septiembre como el día para orar por el clima.

Un dato que destacó y que debe alarmar a todos es que cada día desaparecen de la faz de la tierra al menos 26 especies, esto citando las palabras del Dr. Roberto Artiava Loría, presidente de VIVA Trust.

Caribe a merced del calentamiento

En definitiva, una de las áreas más vulnerables ante la situación climática es el Caribe. Esto constatado por los científicos que participaron en el mencionado encuentro internacional. Esto por el área de actividad ciclónica, la abundancia de terrenos marítimo-terrestre y la zona tropical.

“En la situación de la crisis ambiental nos vamos a ver seriamente afectados. Las amenazas de huracanes van a ser cada vez más catastróficas. No me extrañó que meteorólogos -locales e internacionales- indiquen que la temporada de huracanes 2018 será más fuerte que la pasada que vivimos. Esto es una noticia que nos estremece en Puerto Rico porque estamos tratando de recuperar la normalidad”, apuntó con preocupación.

El tema no es tarea sencilla porque según el Decano, la región del Caribe debe unir esfuerzos en la educación. Esto significa que urge conocer cómo se comporta la naturaleza en los cuerpos de agua y en distintos entornos con los que cuentan cada país. Ante esta realidad que afectará “tenemos que conocer las áreas cercanas a los cuerpos de agua, que cuando el río crece o hay marejada ciclónica estos cuerpos de agua necesitan un espacio”. En conciencia y coherencia de la realidad isleña y de archipiélago, es sabido que por el calentamiento global el nivel del mar subirá. Esto sin mencionar que se pudieran agravar los tiempos de sequías y lluvias intensas.

Uno que se convierte en muchos 

Comentó: “Si empezamos a tomar medidas en los hogares, reciclando y educándonos en el respeto y conocimiento de la naturaleza podremos revertir esto y aportar al beneficio del planeta. La degradación ambiental va unida a una degradación ética. Esto cuando se piensa en la producción -y el desarrollo de proyectos- y no en la renovación y buena utilización de los terrenos y los recursos”.

Por ejemplo, uno de los mayores contaminantes en la actualidad son las plantas eléctricas. La cantidad exorbitante de contaminación han disparado los casos de personas con condiciones respiratorias. Cuestionó el sacerdote que P.R. cuenta con fuentes estupendas de agua y que no se capitaliza la energía hidroeléctrica.

Sobre los proyectos de la incineradora en Arecibo y la problemática de los residuos de la ceniza de carbón por la generación de energía eléctrica a base de este combustible fósil, fue categórico al desaprobar ambas iniciativas por sus consecuencias ambientales a corto, mediano y largo plazo. Los más afectados son y serán los más desventajados. “Creo que son situaciones en las que hay que crear conciencia en la gente para que puedan manifestar su indignación. Estos son proyectos que se pueden vender como beneficiosos por un tiempo, pero a un costo muy alto: se destruye la naturaleza”, mencionó.

Asimismo, citó la carta encíclica Laudato Si’ (93) que orienta que todo argumento ecológico debe tener un planteamiento social que tenga en cuenta los más pobres. En Arecibo, Guayama, Peñuelas y otros lugares donde hay estas iniciativas volátiles para el ecosistema, explicó, se afectan los pobres, sus residencias y su salud.

Iglesia en acción por la creación

Aludiendo a las palabras de P. Federico Lombardi, invitó a no hablar de ideas sino de las motivaciones de fe que ayudan al cuidado del mundo. “Tiene que haber una profunda renovación del corazón y esta es la fuerza que ha llevado a la Iglesia a entrar en este tema. En el Evangelio se incluye el cuidado de las personas”, dijo P. Juan Luis.

Finalmente, el sacerdote invitó a custodiar la creación. Como San Francisco catequizó, que la fraternidad con la creación sea evidente. Solo así se podrá desarrollar la vital espiritualidad ecológica necesaria en el tiempo actual que llevará a una buena relación con Dios y tener respeto por el planeta y demás criaturas que habitan en él. Para desarrollar esta espiritualidad ecológica, explicó es importante un cambio de actitudes, una renovación cultural y una alianza con el ambiente.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here