El próximo 8 de mayo George Rosario, estará de fiesta celebrando el undécimo cumpleaños del transplante de riñón, ese órgano que le salvó la vida y lo liberó de darse diálisis tres veces a la semana. “Me siento súper bien, si tuviera que tomar de nuevo la decisión de trasplantarme lo haría porque es un cambio radical. A pesar de que sé que la vida es frágil, la veo como una bendición”, reconoció.

Y es que en el 2001 tras sufrir un dolor de cabeza agudo por una semana y notar que estaba confrontando problemas de visión fue al médico, de ahí lo enviaron al hospital por que tenía la presión muy alta. Luego de estar casi un mes recluido realizándole muchos estudios le diagnosticaron fallo renal crónico.

Su nefróloga le recomendó realizar cambios en su estilo de vida, alimentación y en la ingesta de medicamentos para retrasar la diálisis. En el 2004 acudió al hospital porque se sentía mal y lo tuvieron que dializar de emergencia. “De ahí en adelante se coordinó para que recibiera diálisis un día sí y otro no, por un periodo de 5 horas”, relató.

Precisamente, fue una enfermera del centro de diálisis quien le habló del Programa de Trasplante de Riñón e incluso le hizo la cita. George trabajaba en la banca, labor que dejó por la diálisis.

Por eso cuando le recomendaron hospitalizarse por una semana para hacerse los análisis para su admisión al programa, lo hizo. “Se tardaron más o menos un año en completar los requisitos y la misma enfermera que me habló del Programa, me avisó que me admitieron”, indicó.
George llevaba 1 año dializándose y hacía solo 1 mes que lo habían aceptado en el programa de trasplante, por eso cuando lo llamaron se sorprendió.

“El sábado, 7 de mayo a las 9:00 de la noche recibí una llamada del coordinador del Programa de Trasplante de Riñón que me dijo que posiblemente había un riñón para mí. No podía creerlo, pensé que estaba soñando, no podía hablar, me quedé mudo”, rememoró el feligrés de la Parroquia Espíritu Santo de Levittown.

Explicó que al llegar al hospital, le informaron que había tres posibles recipientes, otro varón, una fémina y él, y que seleccionarían dos, porque del mismo donante extrajeron dos riñones, todo dependería de la compatibilidad.

Al cabo de unas horas los llamaron uno a uno. “El coordinador me informó que decidieron darme el riñón a mí. Yo me quedé pasmado, pensé que estaba soñando de nuevo. Lo último que me preguntaron era si lo aceptaba y respondí que sí, sin pensarlo”, dijo aún reflejando ansiedad en su voz como si estuviera reviviendo el momento.

Sostuvo que salió a la sala de espera donde lo aguardaba su madre ansiosa que le preguntó: “¿Qué pasó?”. Él respondió: “Me dieron el segundo riñón”. Recordó que en ese mismo lugar estaba la fémina que también esperaba por el órgano. “Cuando ella escuchó esa noticia no puedo imaginar lo que sintió porque ya sabía que no fue seleccionada para el trasplante”, aseguró.

El 8 de mayo, Día de las Madres le hicieron la cirugía. Inicialmente el cuerpo lo asimiló bien, pero a la semana tuvo que regresar a la sala de operaciones porque presentó problemas para orinar. Le hicieron una reconstrucción del uréter (vía con forma de tubo que transporta la orina desde el riñón hasta la vejiga) porque el del riñón trasplantando no funcionaba y usaron el de él. De eso ya han pasado casi 11 años y afortunadamente George no ha tenido ningún problema.

Relacionado a lo que comentan sobre las personas trasplantadas de que adquieren los gustos de sus donantes, George expresó que no se ha sentido diferente. “Lo único que me pasó es que me dio con comprar música de Shakira, no soy partidario de comprar música, eso me sorprendió mucho. Luego de eso busqué por Internet lo que ocurrió ese día porque supe que la donante murió en una balacera y tenía 18 años. Ahí me enteré que su primer nombre era Shakira, eso me erizó la piel”, reveló.

Confirmó que al año y medio de la cirugía, intentó a través del protocolo contactar a los padres de la donante, pero ellos no respondieron. “No insistí porque las personas manejan el duelo de manera diferente. Me gustaría intentarlo otra vez”, sentenció.

Al final, George manifestó que luego del trasplante a los 6 meses se hizo voluntario de Lifelink para orientar a más personas sobre la importancia de la donación. “Antes de esto nunca pasó por mi mente donar, creo que fue por ignorancia. No fue por mala intención sino por desconocimiento. La clave está en educarse para hacer un regalo de vida a través de la donación de órganos”, aseguró.

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