Ciudad del Vaticano, julio de 2025 — Con un cálido saludo a los comunicadores reunidos en Roma, Su Eminencia Reverendísima Pietro Parolin, Secretario de Estado de la Santa Sede, dio la bienvenida a los participantes del Jubileo de los Misioneros Digitales, inaugurando el evento con una profunda reflexión sobre la evangelización en la era digital.
Tras un breve momento de oración, el cardenal Parolin expresó su alegría por ver “a ustedes, que normalmente se encuentran en las redes sociales, estar hoy aquí presentes, juntos, en comunión entre ustedes y con toda la Iglesia”. En sus palabras, destacó la riqueza de esta experiencia de encuentro presencial, que pone de manifiesto la vitalidad de una comunidad digital unida por la fe.
Parolin planteó una de las grandes preguntas que enfrenta la Iglesia en el contexto contemporáneo: ¿Cómo puede el mundo digital comunicar la fe? Ante los profundos cambios sociales, culturales y tecnológicos que plantea la era digital, el Secretario de Estado recordó que “no se trata simplemente de un cambio tecnológico, sino de un auténtico cambio de época”.
Afirmó que la Iglesia no puede responder de manera pasiva ni improvisada, sino que debe abrazar una visión activa y profundamente humana: “La evangelización digital no significa reducir la evangelización a una cuestión técnica o comunicativa, sino reconocer que lo digital forma parte del mundo en el que cada vez más personas piensan, sienten, buscan y se relacionan”.
Subrayó que la presencia en el entorno digital debe estar marcada por un testimonio evangélico, impregnado de humanidad, humildad y escucha. “Lo que está en juego no es tanto la eficacia de un contenido, sino la capacidad de la Iglesia de testimoniar la cercanía de Dios en un ambiente que puede parecer impersonal o frenético”, afirmó.
En este sentido, insistió en la importancia de no caer en la superficialidad, el anonimato ni la tentación del protagonismo. La misión digital, afirmó, exige “redescubrir la belleza de ser de Cristo”, viviendo en comunión y llevando la esperanza que viene del Señor resucitado.
Uno de los aportes más valiosos que la Iglesia puede ofrecer en el mundo digital, añadió, es su visión relacional del ser humano. “La fe cristiana recuerda que cada persona es un rostro, no un perfil, y que su historia es una historia sagrada, no simplemente una suma de datos”.
Por eso, llamó a que el estilo cristiano guíe la presencia en la red, priorizando el encuentro sobre el discurso, el servicio sobre el protagonismo, y la verdad sobre lo que agrada. “Evangelizar en el mundo digital no es un privilegio de quienes dominan la técnica, sino una responsabilidad compartida entre todos aquellos que viven en este tiempo y han recibido el don de la fe”.
Dirigiéndose a los jóvenes participantes, Parolin les recordó su vocación única en este campo y los animó a imaginar nuevas herramientas, plataformas y modelos al servicio del Evangelio. Retomando las palabras del Papa Francisco en la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá, evocó a la Virgen María como “la influencer de Dios”, ejemplo de valentía y confianza.
Concluyó su mensaje con una exhortación esperanzadora: “He aquí el desafío del ambiente digital, una misión que espera a todos ustedes, y que espera a cada uno de ustedes. Sientan esto como su misión”. Y finalizó con una bendición para todos los presentes: “Que el Señor los bendiga a todos, bendiga su labor, su misión, su servicio y feliz jubileo”.



