En el libro del Génesis, vemos la insistencia de Abraham para que Sodoma y Gomorra no fueran destruidas por Dios, y Dios lo escuchó.
En la Carta a los Colosenses, San Pablo nos habla del poder del sacramento del Bautismo:
perdonar los pecados y unirnos a Jesucristo. Tenemos a consideración, el Padre Nuestro, versión San Lucas. La versión lucana es más simple, comparándola con la versión mateana, que es la que rezamos, pero Jesucristo añade la importancia de orar insistentemente.
Nuestra vida debe ser siempre, vida de oración. De hecho, mi forma pensar es dialogando con Dios. Jesucristo nos dice constantemente que oremos sin cesar. ¿Por qué? Porque Jesucristo no quiere que tomemos a Dios por dado, sino que sepamos que dependemos totalmente de Él. Dios no es un ser que existe en otra dimensión para concedernos todo lo que le pidamos en el momento en que se lo pidamos, sino nuestro Padre que nos ama y nos ha dado a su Hijo Jesucristo. De hecho, nos dice San Pablo en la segunda lectura de hoy que, en el momento en que somos bautizados, se no solamente se nos perdonan los pecados que hayamos cometido hasta ese momento (recordemos que en los tiempos apostólicos la norma era bautizarse adulto), sino que nos unimos a Jesucristo de una forma mística.
Sobre la importancia de la oración, vemos la primera lectura. El pasado domingo comentábamos la fascinante que es este episodio, la Teofanía de Mambré, en la que Dios se manifiesta en forma de Tres Personas. Luego de esta manifestación y que Dios le revelara a Abraham sus planes para con él, Dios le revela a Abraham su intención de destruir a Sodoma y a Gomorra. Pero Abraham insiste-allí vivía su sobrino Lot- y fue tanta la insistencia, que Dios decide perdonar a las dos ciudades si reunían unas condiciones. Lamentablemente no las reunieron y por eso terminaron destruidas. Pero, con este episodio, no sólo vemos el poder de la insistencia en la oración, sino también el poder de la oración de mediación. Lamentablemente, por una mala interpretación de la Carta de San Pablo a Timoteo, que Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres, el mundo protestante niega este poder. Pero la Biblia está cuajada de hombres y mujeres, Abraham, Moisés, y la lista es larga, que intercedieron ante Dios por los demás y Dios los escuchó.
¿Qué nos quiere decir Jesucristo en el Santo Evangelio de hoy? Jesucristo nos quiere decir que Dios es nuestro Padre y que nos ama como a hijos. Es por esta razón que NUNCA tomemos a Dios por dado ni mucho menos lo tengamos como una máquina ATH. Dios quiere que tengamos con ÉL una relación profunda, amorosa, de Padre e hijo/a. Esto quiere decir que tenemos que hablar con Él, compartirle nuestros proyectos, confiarle nuestras inquietudes e insistirle en nuestra oración. SI muchas veces Dios no nos concede algo es porque sabe más que nosotros y sabe exactamente lo que en realidad necesitamos. Padre y madre, ¿cuántas veces les han negado a sus hijos peticiones que les han hecho porque saben lo que a sus hijos les conviene? Pues asé es Dios

Orad sin cesar
Categorías Populares


