Ciudad del Vaticano, julio de 2025 — En el marco del Jubileo de los Misioneros Digitales, Su Excelencia Reverendísima Mons. Rino Fisichella, Pro-Prefecto del Dicasterio para la Evangelización, dirigió una inspiradora charla a los comunicadores presentes en Roma, subrayando la dimensión profundamente humana y espiritual de la misión en el mundo digital.
“No es casualidad que este encuentro tenga lugar justo al inicio del Jubileo de los Jóvenes”, expresó Mons. Fisichella, señalando la importancia de que sean precisamente los misioneros digitales quienes comuniquen esta celebración eclesial “de la forma más coherente posible”.
En su intervención, destacó que la evangelización no puede reducirse a la transmisión de contenidos. “Con frecuencia olvidamos a quién evangeliza y quiénes son evangelizados, es decir, las personas”, afirmó. Por eso, este encuentro quiso ser un espacio para recordar que no hay evangelización sin evangelizadores, y que estos a su vez deben sentirse continuamente llamados a evangelizar y a dejarse evangelizar.
Retomando el profeta Isaías, Mons. Fisichella evocó la primera aparición del término “Evangelio” en la Sagrada Escritura: “¡Qué hermosos son los pies de los que traen la buena noticia!”. Y añadió con fuerza: “Con internet no se ven los pies, se ven los rostros… ¡Qué hermosos son sus rostros que traen la buena noticia del Evangelio!”.
A los jóvenes presentes los invitó a proclamar con valentía que la esperanza tiene un rostro y un nombre: Jesucristo. Pero también los exhortó a mantener siempre la conciencia de que no son el fin, sino instrumentos de la gracia de Dios, llamados a llevar el Evangelio con humildad, en un entorno tecnológico que nunca debe opacar el valor del encuentro humano.
“El mundo de hoy no escucha a los influencers, escucha a los testigos. Y si escucha a los influencers, es porque son testigos”, citó Mons. Fisichella, retomando las palabras proféticas de San Pablo VI en Evangelii Nuntiandi.
Para él, el desafío mayor de la evangelización digital es ayudar a redescubrir el valor de la escucha, en un mundo saturado de palabras. “La fe viene de la escucha. Pero solo se escucha de verdad cuando la escucha nace del silencio”, afirmó.
En un llamado final, animó a los misioneros digitales a ser presencia viva del Evangelio en la red, recordándoles que más que hablar, están llamados a escuchar, a acoger, y a acompañar.
“¡Ánimo entonces! ¡Adelante! Que el Señor los bendiga”, concluyó con entusiasmo, dejando resonar en todos los presentes la urgencia y la belleza de la misión a la que han sido convocados.



