A un grupo de niños de 4 a 8 años se les presentó esta pregunta a modo de quiz: ¿qué significa amar? Las respuestas asombran, ya que los niños no razonan en teorías sino con formas concretas, materializadas. No hablan de animales, sino de un caballo, o mejor, mi caballo. Mira qué exquisitas respuestas: “Cuando mi abuela se queja de la artritis, no se puede doblar y pintarse las uñas de los pies. Pero mi abuelo lo hace por ella todo el tiempo, aunque también tiene artritis en sus manos. Eso es amor”. El niño entiende el amor como un servicio y mejor con sacrificio. “Si quieres aprender a amar mejor, debes comenzar con un amigo que te cae mal”.

“Cuando alguien te ama, es diferente la forma en que pronuncia tu nombre. Sabes que tu nombre está seguro en esa boca”. Alude la frase a que el amor transforma la forma en que la persona amada ve a la persona amante. Y las otras cosas adquieren valor al ver en ellas a la persona amada. Como le dice el principito al zorro al despedirse: “el color del trigo tiene sentido ahora, pues me recuerda el de tu pelo”. A eso alude la otra frase: “amor es cuando le dices a otro que te gusta su camisa, y él entonces se la pone todos los días”. O sea, el amor transforma a la persona en amante, pues ve en lo demás a la persona amada. Es San Ignacio golpeando con el bastón las flores del jardín y clamando: calla, que ya se lo que me quieres decir.

Dice otra niña: “Amor es cuando mami hace el café para papi, y toma un sorbo antes de dárselo, para asegurarse de que sabe bien”. El amor busca el bien del amado, cómo complacerle, cómo ayudarle a ser más de lo que es y tiene por lo que yo generosamente le dono. “Amor es cuando la muchacha se perfuma y el muchacho usa colonia y ambos salen y se huelen mutuamente”. El deseo de agradar al amado, de añadirle algo dulce, de hacerle saber que me agrada, me suma… es un indicio de que hay amor. “Amor es lo que lo que te acompaña en Navidad, si dejas de abrir regalos y escuchas”. Tremenda intuición: el regalo habla, hace presente a la persona que regaló. “Amor es cuando mami le da a papi el mejor pedazo del pollo”. “Sé que mi hermana mayor me ama, porque me deja usar su ropa y tiene que salir a buscar ropa nueva”.

El amor une a esas personas de forma más profunda precisamente cundo las razones del comienzo ya no están presentes. “Amor es cuando un anciano y una anciana son amigos todavía, aunque ya se conocen bastante bien”. “Amor es cuando se dan besos todo el tiempo. Y cuando se cansan de besar, desean estar juntos y seguir hablando. Así son papi y mami. Se ven repugnantes cuando se besan”.

No hay temor en el amor, dice San Juan. La persona amante fortalece y suprime los miedos del amado. Este sabe que hay alguien que me apoya. Es de lo que hablan los salmos exhortando a la confianza en poder del Señor. El Señor es mi pastor. Así lo expresa una niña: “Durante mi recital de piano estaba llena de miedo al subir al escenario. Contemplaba toda esa gente mirándome, y vi a mi papá que sonriente agitaba su mano en el aire. Era el único que así obraba. Y se espantó mi miedo”. Y otra: “Cuando amas a alguien, tu cejas suben y bajan y te brotan estrellitas”.

San Pablo en la Primera Carta a los Corintios (13) enumera las características del amor. El Papa Francisco las detalla en Amoris Laetitia. Leo Buscaglia lo recuerda gráficamente en la actuación de un niño de 4 años. Un anciano había perdido a su esposa y lloraba amargamente. El niño bajó al patio del anciano, se subió a su falda y se quedó allí sentado. ¿Qué hacías?, le preguntó su madre. “Nada, solo quería ayudarle a llorar”.

P. Jorge Ambert
Para El Visitante

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