Getting your Trinity Audio player ready...

LA IGLESIA SE REGOCIJA AL CELEBRAR EL 25 ANIVERSARIO DEL ARZOBISPO DE SAN JUAN

En un ambiente repleto de emoción y gratitud, se celebraron los 25 años de servicio como arzobispo de San Juan de Puerto Rico de Mons. Roberto Octavio González Nieves, OFM el pasado 8 de mayo en la Parroquia Santa Teresita en Santurce. En sus palabras al iniciar la homilía expresó: “Hoy quiero hacer de este aniversario un desbordamiento de agradecimiento a Dios”, reflejando así la profunda espiritualidad que ha marcado su trayectoria como pastor.

Este aniversario no solo marcó un cuarto de siglo de servicio dedicado y comprometido, sino que también fue un momento de profunda reflexión, gratitud y renovación espiritual para Mons. Roberto y toda la comunidad católica de la Isla. Al llegar al templo el arzobispo Roberto, con su familiar cercanía recibió y saludó a los fieles que se acercaban a celebrar la Eucaristía. La jornada estuvo impregnada de solemnidad y alegría. 

La ceremonia contó con la presencia de distinguidas personalidades eclesiásticas, incluidos cardenales y obispos que han mantenido una relación cercana con los asuntos de la Isla. Entre los presentes se encontraban el cardenal Juan de la Caridad García Rodríguez, arzobispo de La Habana; Blase J. Cupich, arzobispo de Chicago; Óscar A. Rodríguez Maradiaga, S.D.B., arzobispo emérito de Tegucigalpa, Honduras; y Gregorio Rosa Chávez, obispo auxiliar emérito de San Salvador, El Salvador. Además, se contó con la participación de los obispos de Puerto Rico, del Delegado del Papa para Puerto Rico, el arzobispo Piergiorgio Bertoldi, Francisco Ozoria Acosta, arzobispo de Santo Domingo y su auxiliar Faustino Burgos Brisman, C.M., Héctor Miguel Cabrejos Vidarte, O.F.M. arzobispo de Trujillo, Perú. Michael Mulvey, obispo de Corpus Christi, Eloy Domínguez Martínez, obispo auxiliar de La Habana, Jesús Castro Marte, obispo de Higüey, entre otros. 

La homilía pronunciada por Mons. Roberto fue un momento de profunda reflexión y agradecimiento. Recorrió su camino episcopal, recordando los momentos más significativos de su servicio pastoral, desde su nombramiento como obispo auxiliar de Boston, su paso como obispo de Corpus Christi y su llegada a la arquidiócesis de San Juan. 

“En diciembre de 1998, cuando el nuncio me notificó por teléfono que el Papa [Juan Pablo II] me enviaría a Puerto Rico, mi corazón, como se pueden imaginar, sobresaltó de alegría y pensé con el poeta: ‘¡Borinquén!, nombre al pensamiento grato como el recuerdo de un amor profundo, bello jardín de América el ornato, siendo el jardín América del mundo.’, de Gautier Benítez”, reveló. 

Se hicieron presentes sus esfuerzos incansables, junto a la iglesia puertorriqueña, en la búsqueda de la paz y la justicia social. En particular, recordó su compromiso con la causa de “Paz para Vieques” y la atención a los más vulnerables manteniendo la unidad de la Iglesia y la profunda adhesión y obediencia al Papa. “Que el Papa sepa que es muy querido en Puerto Rico”, expresó a Mons. Bertoldi como mensaje al Papa Francisco. 

Al antes de terminar la misa hubo oportunidad para rendir homenaje a Mons. Roberto a través de décimas, una bendición apostólica y una carta enviada por el Papa Francisco para la ocasión que fue leída por el obispo auxiliar Tomás González. “Como en unas témporas, el Señor nos pide revisar el camino recorrido, para además dar gracias, pedir perdón y ayuda para continuar, abrazando nuestra pobreza”, rezaban las palabras enviadas por el Obispo de Roma. 

Al concluir la misa, palabras de reconocimiento, saludos y fotografías reflejaban la profunda gratitud de la comunidad católica hacia su líder espiritual. Familiares, amigos, feligreses se unieron en un agradecimiento y admiración por la labor pastoral y dedicación al servicio de la Iglesia local. 

Tras la celebración litúrgica, una representación de la vida arquidiocesana fue invitada a una recepción, donde se compartieron momentos de camaradería y celebración. El momento jocoso de la noche lo ofreció “El coro de niños de la arquidiócesis de San Juan”, liderado por P. Milton Rivera y compuesto por sacerdotes y diáconos, quienes interpretaron el clásico “Verde Luz”. La música, siempre presente en las festividades puertorriqueñas, fue protagonista de la noche con la participación del pianista y compositor puertorriqueño Adlan Cruz quien deleitó a los presentes con piezas musicales en honor al arzobispo, creando un ambiente de alegría y gratitud compartida.

El legado del arzobispo Roberto queda muy presente también en sus cartas pastorales que animan diversas realidades religiosas y sociales, expresando un testimonio conmovedor de su dedicación, servicio y amor por la Iglesia y el pueblo de Puerto Rico, como se desprende en “Vita per Iesum” #27: “Tampoco los puertorriqueños y puertorriqueñas nos debemos dejar robar la esperanza. Pongamos nuestro proyecto de país en las manos del Señor. Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor. Puerto Rico debe siempre forjar su futuro siendo fiel a sus raíces cristianas. Nuestras esperanzas siempre deben estar cifradas en Jesús”. 

Jonathan Colón Hernández

Para El Visitante