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La celebración más importante del cristianismo, es decir, el centro de la fe crisitana se da en la Semana Mayor, que comienza el Domingo de Ramos, pero tiene su momento más importante durante los días jueves, viernes y sábado santo. En este periodo de tiempo se celebra el memorial que conocemos como el Triduo Pascual, que conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. 

“El Triduo Pascual es celebrar el paso del Señor… Esta es la máxima expresión de misericordia. Celebramos el acontecimiento más grande del Dios que sirve, muere y da su vida, que luego ciertamente resucita para salvarnos”, expresó a este semanario el Padre Omar “Omí” Soto Torres, vicerrector del Seminario Interdiocesano María Madre de la Divina Providencia, ubicado en Ponce. El misterio pascual que celebramos se da en la figura de Jesucristo, que padece, muere y vive para siempre. 

Aunque se divide en tres momentos, “es una sola celebración”. Se comienza de la manera habitual “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” el Jueves Santo, y no se culmina precisamente ese día. El Viernes Santo no se comienza con la manera habitual antes mencionada y tampoco se culmina hasta celebrar el próximo día la Vigilia Pascual el Sábado Santo. 

Jueves Santo

El Jueves Santo se conmemora el momento íntimo de compartir y confraternización que tuvo Jesús con los doce apóstoles previo a su Pasión: la Última Cena, en la que Jesús instituye el Sacramento de la Eucaristía, en la que se ha querido quedar para nosotros como “el Pan de Vida”. Además, se instituye el Sacramento de la Orden sacerdotal. “Todo esto en un sentido de servicio y entrega”, establece P. Omar.

 Las actividades de este día comienzan habitualmente en la tarde con la celebración eucarística de la Cena del Señor. En dicho memorial, se recuerda también el gesto que tuvo el Maestro de lavarle los pies a sus discípulos. Esto como significado de caridad, servicio y humildad. 

Viernes Santo

“El Viernes Santo es el momento culminante del amor”, comentó el Papa Francisco en la audiencia general del miércoles 23 de marzo de 2016 en la Plaza de San Pedro, Ciudad Vaticano. Este amor “quiere abrazar a todos, sin exclusión. Un amor que se extiende a cada tiempo y a cada lugar: una fuente inagotable de salvación de la que podemos beber todos nosotros, pecadores. Si Dios nos ha demostrado su amor supremo en la muerte de Jesús, entonces nosotros también, regenerados por el Espíritu Santo, podemos y debemos amarnos unos a otros”, completó. 

El viernes santo es el día de la Pasión y muerte del Señor. Este día tiene la particularidad que es el único en el año en el cual no se celebra la Santa Misa. La parte más importante se da en los oficios de la Pasión y muerte del Señor. “Ese día la Iglesia centra su mirada en la cruz, como centro de la salvación, donde contemplamos al mismo Dios que se hace crucificado por amor”. Celebramos como católicos la salvación a través de la muerte de Jesús. “Él ha querido dar su vida por nosotros” y así lo recordamos. 

Sábado Santo

Por último, el sábado es el día de la espera y de silencio, de permanecer a la expectativa esperanzadora de la Resurrección, por la cual seremos salvados. “Jesús depuesto en el sepulcro comparte con toda la humanidad el drama de la muerte. Es un silencio que habla y expresa el amor como solidaridad con los abandonados desde siempre a los que el Hijo de Dios alcanza llenando un vacío que solo puede colmar la misericordia infinita del Padre”, dijo el Papa Francisco (2016). 

“Nacimos para esta noche”, decía el beato puertorriqueño Carlos Manuel Cecilio Rodríguez Santiago, laico que entregó su vida a Cristo y a la Iglesia, y amó incondicionalmente la liturgia a través del Triduo y la Vigilia Pascual, que se celebra precisamente el Sábado Santo. 

Durante esa noche celebramos “la madre de todas las vigilias y de todas las celebraciones” porque de ella emana toda felicidad. En ella rememoramos la noche en la que “la luz disipó las tinieblas”, la noche en la que la vida salió victoriosa sobre la muerte. “Lo más impresionante de todo esto es que esto no es mitología” ni un mero cuento, “es el Dios que actúa en la historia: Jesucristo”, subrayó Soto Torres. 

“El Sábado Santo nos hará bien pensar en la Virgen, en “la Creyente”, que ese día esperaba la Resurrección. La Virgen tiene que ser el icono del Sábado Santo. Pensar mucho en cómo vivió ese día: en espera. Es el amor que no duda, sino que espera en la palabra del Señor, para que …resplandezca el dia de Pascua”, expuso Papa Francisco. 

¿Cómo vivir el Triduo? 

“Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe”, (1 Co 15,14). De esta forma, es importante entender que la pasión y muerte, pero sobre todo la resurrección de Jesucristo es la base de nuestra fe cristiana. P. Omar invitó a vivir este triduo con intensidad y lo comparó con un trípode, que si le quitas una de sus extremidades estaría incompleto y se cae. Lo mismo pasa con el triduo pascual, “no tendría plenitud”. Por eso, “vivir las celebraciones litúrgicas centrales de cada día” es una de las invitaciones del presbítero Omar para vivir a plenitud esta Semana Santa. 

Por último, P. Omí recalcó que “debemos tener cuidado con convertir la Semana Santa y el Triduo Pascual en rutina o tradición. No puede ser así”. También llamó a tener una actitud de sinodalidad para caminar juntos con el Señor y con los demás hacia la resurrección. “Jesucristo es nuestro compañero de camino”, completó. La sinodalidad no tiene sentido si el Señor no ha resucitado en nosotros. 

Jorge L. Rodríguez Guzmán 

j.rodriguez@elvisitantepr.com 

Twitter: jrodriguezev 

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