“San Benito y los benedictinos tienen una frase muy interesante: ‘Ora y labora’. Lleva la oración a la labor y la labor a la oración”. Con estas palabras, Fray Jimmy Casellas, párroco de la Parroquia San Antonio de Padua en Río Piedras describió el poder de transformar la oración en acción.

Tomando la oración del Padre Nuestro, conocida como la oración por excelencia, explicó que esta es casi un paralelismo con los 10 mandamientos, de los que los primeros tres son alabanzas a Dios y los siete restantes abarcan el comportamiento interpersonal, que va a tono con la perspectiva de intervención social tal y como lo presenta Jesús.

“¿Qué significa esto? Que la oración me lleva a la acción obligatoriamente. Principalmente, con el Padre Nuestro me estoy comprometiendo a perdonar y ser perdonado, a alimentarme y alimentar al otro. Me estoy comprometiendo a velar por el bienestar del prójimo. Me estoy comprometiendo también a combatir al enemigo: ‘Más líbranos del mal’ como dice el Padre Nuestro. Esto significa que en mi compromiso de oración si lo dejo única y exclusivamente en la intimidad de mi persona con Dios, es una alabanza. Pero Dios mismo me pide acción, convertir todo esto en un comportamiento positivo, amable, agradable y social con el prójimo”, explicó.

Aseguró que hay que ser consecuentes con lo que se presenta en la oración por lo que se debe llevar exactamente a la acción y viceversa. A su vez destacó que hay miles de oraciones que se aplican a cada persona según las circunstancias. Como ejemplo, compartió la oración simple de San Francisco de Asís Hazme un instrumento de tu paz que no solo resume la espiritualidad franciscana sino que lleva a la acción inmediata y al compromiso como tal.

Para quienes en ocasiones se sienten cortos de tiempo para separar un espacio y orar, el fraile recomendó que tan pronto abran los ojos mientras aún están en la cama digan a Dios Padre que todo lo que hagan, todo lo que digan, todo lo que actúen en el día sea oración y al terminar el día hacer como un resumen o un repaso y decir lo mismo. “Que todo lo que hice, todo lo que dije, todo lo que actué en el día de hoy, haya sido oración y alabanza. Y así les explico a las personas que cada experiencia, cada acción, cada palabra, cada gesto hecho durante el día es su oración convertida en la práctica”, indicó.

Respecto a qué acciones se pueden realizar a diario, Fray Jimmy destacó que se puede comenzar por la sonrisa al igual que aplicar las normas de cortesía. Aseguró que hoy día hay muchas caras serias y qué mejor que comenzar por ahí. “Como dicen por ahí, algunos están tan amargados que se chupan un limón y quien hace la mueca es el limón. A los puertorriqueños nos gusta sonreír pero somos selectivos con quienes sonreímos. Al decir buenos días, estás deseando a la persona que su día sea bueno”, comentó.

Según dijo, la convicción del cristiano es estar en todo momento dispuesto a actuar como Jesús actuó pero eso está condicionado a la vida de oración de la persona. Por ello, exhortó a retomar la lectura del Evangelio, enfocarse en la figura de Jesucristo hombre y en las lecciones que da el Evangelio sobre la humanidad de Jesús. Expresó que: “Solo hay que aprender a imitar a Jesucristo, buscar (el Evangelio) como un libro de texto del comportamiento humano, civilizado, cristiano y promotor de la sana convivencia”.

Una vez más, con el Padre Nuestro como ejemplo, sostuvo que: “La persona se siente con calma a escuchar lo que está diciendo y sobre todo a lo que se está comprometiendo al rezarlo”. Por lo que recalcó que “no hay que inventarse la rueda sino echarla a correr”.

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