El pasado 18 de agosto de 2025, la Catedral Nuestra Señora de la Candelaria en Mayagüez fue escenario de una celebración cargada de fe, gratitud y memoria histórica: el 40 aniversario de la ordenación episcopal de Monseñor Álvaro Corrada del Río, S.J., Obispo Emérito de la Diócesis de Mayagüez. La Eucaristía estuvo marcada por la presencia de fieles, sacerdotes, religiosos y obispos de Puerto Rico, quienes se unieron en acción de gracias por las cuatro décadas de servicio pastoral de este jesuita puertorriqueño que ha dejado huellas profundas en la Iglesia local.
Durante la liturgia, se vivió un ambiente solemne pero también cercano, propio de quien ha sabido
unir la dimensión académica y espiritual de la Compañía de Jesús con la sensibilidad pastoral de
un obispo entregado. Mons. Corrada, visiblemente emocionado, compartió una homilía en la que
reflexionó sobre el sentido de la libertad cristiana y la fidelidad al Evangelio a lo largo de su ministerio.
En su predicación, el Obispo Emérito evocó sus años de formación jesuita y cómo la espiritualidad ignaciana le permitió entender la libertad no como una independencia absoluta, sino como la capacidad de poner toda la vida al servicio de Dios y de los demás. Su mensaje se centró en la idea de que la verdadera libertad no se encuentra en los logros personales o en las posiciones de autoridad, sino en la entrega confiada a Cristo. Haciendo memoria de su servicio en distintas diócesis, Mons. Corrada expresó gratitud a Dios por haberlo sostenido en momentos
de desafíos y alegrías, y recordó que cada etapa de su vida episcopal estuvo marcada por la certeza de que el Señor conduce la historia.
Antes de concluir su homilía, Mons. Corrada tuvo un gesto de profunda humildad y cercanía pastoral: reconoció a los sacerdotes y diáconos que lo acompañaron en su ministerio episcopal en
Mayagüez, y les pidió perdón si en algún momento de su episcopado fue muy fuerte con ellos debido a su carácter intenso. Conmovió a los presentes al subrayar que el amor pastoral se expresa también en reconocer las propias limitaciones y pedir reconciliación.
Antes de finalizar la santa eucaristía el Arzobispo Metropolitano de San Juan, Mons. Roberto O.
González Nieves, OFM, se dirigió a los presentes en nombre de la Provincia Eclesiástica expresando palabras de admiración y cercanía con el prelado. El Arzobispo resaltó que la cifra de cuarenta años tiene un profundo simbolismo bíblico: cuarenta días de diluvio, cuarenta años de peregrinación del pueblo de Israel en el desierto, cuarenta días de ayuno de Jesús antes de iniciar su ministerio. “El número 40 en la historia de la salvación siempre señala un tiempo de prueba, purificación y preparación para una misión nueva”, recordó Mons. Roberto, destacando que la
vida episcopal de Mons. Corrada ha sido precisamente eso: un caminar en fidelidad que prepara a la Iglesia para el futuro. “La vida de un obispo —afirmó— no puede comprenderse sin el pueblo al que sirve; su historia está entretejida con las historias de fe de miles de personas que, como piedras vivas, forman el templo espiritual de Cristo.”
En la parte final de la celebración, Mons. Corrada agradeció a los presentes y los invitó a unirse
en el cántico a la Santísima Virgen María, que fue entonado por el coro de la Catedral de Nuestra
Señora de la Candelaria de Mayagüez. Fue un momento de comunión en el que se hizo evidente
que los 40 años de ministerio no se medían solo en tiempo, sino en rostros, en vidas acompañadas y en comunidades fortalecidas por la intercesión continua de la Madre de Dios.
Este aniversario no solo recordó la trayectoria personal de Mons. Corrada, sino también la historia reciente de la Iglesia en Puerto Rico. Su vida como obispo en Caguas, en la diócesis de Tyler (Texas), y finalmente en Mayagüez, constituye un testimonio de servicio intercultural que une a la Iglesia puertorriqueña con la universal. Tras su retiro en 2022, y a petición del Papa Francisco, aceptó colaborar temporalmente en la Diócesis de Arecibo mientras se nombraba un obispo en propiedad, gesto que reafirmó su disponibilidad y entrega a la Iglesia más allá de cargos formales.
El 40 aniversario episcopal de Mons. Corrada del Río fue, en definitiva, un acontecimiento de gratitud y esperanza. Gratitud por la fidelidad de un pastor que ha sabido vivir en libertad evangélica y en servicio constante; esperanza porque su testimonio inspira a nuevas generaciones de creyentes a seguir caminando en fidelidad al Señor.

Toda una vida al servicio de Dios y de su Iglesia
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