-“¿Por qué llegas a esta hora?”

-“Porque supuse que tú llegarías tarde”.

-“¿Qué te hizo pensar eso?”

-“Como siempre sales con tus amigos, entendí que hoy también lo harías”.

Para la Dra. Ana Plaza profesora de la Escuela Graduada de Psicología de la Universidad Católica de Puerto Rico (PUCPR) en Ponce, el diálogo anterior es un ejemplo de lo que implica suponer en la comunicación. Acción que según ella es indicativo de que la comunicación es una no saludable.

“Suponer o tratar de adivinar lo que el otro piensa, quiere o desea es un indicador que supone conflictos en cualquier relación, especialmente en la de pareja”, precisó.

La experta en conducta humana expresó que cuando se actúa suponiendo, la comunicación se limita mucho porque la persona está viviendo la relación solamente desde su postura sin pensar en el otro.

“Esto es falta de empatía, empatía no es solamente ponerse en los zapatos del otro, sino en la identificación mental y afectiva del estado de ánimo de la otra persona para entenderlo”, detalló.

De otro lado, Plaza expresó que el lenguaje no verbal, es decir los gestos que hacemos mientras el otro habla, es parte también del mensaje que llevamos. “Un 93 % de la comunicación que recibimos se adjudica al lenguaje no verbal. No tan solo a las palabras sino al tono, a la narrativa que se está conversando”, indicó.

Por consiguiente, recomendó que para mantener una comunicación activa es necesario establecer contacto visual, dejar de lado cualquier aparato electrónico o tarea que se esté realizando. Estar atento a lo que se está diciendo y buscar el momento idóneo para conversar.

“No todo el tiempo las personas están dispuestas a dialogar. Tenemos que tener la capacidad de identificar esos momentos en los que se propicie una comunicación saludable. Debemos cuestionarnos hasta qué punto la tecnología puede afectar ese espacio para hablar”, admitió.

Plaza detalló que los matrimonios, dependiendo de la rutina de trabajo, deberían separar por lo menos 15 minutos diarios para dialogar solos, sin los hijos.

Asimismo sostuvo que si no logran comunicarse de la manera adecuada pueden buscar un mediador que los ayude. Este puede ser un familiar, un amigo o un sacerdote.

Por último, reiteró que si lo anterior no rinde frutos, debe buscar un profesional de la salud mental para determinar lo que están haciendo mal y cómo pueden mejorarlo. De esta forma tendrán las herramientas para alcanzar una comunicación asertiva.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here