Por regla general, las conductas aprendidas cuando niños suelen ser vistas con normalidad en la adultez. Es conocido que el núcleo familiar marca positiva o negativamente la vida de una persona, principalmente durante su infancia. En el caso de las adicciones en menores estas conductas los pueden llevar a ingerir alcohol o drogas sin percatarse del daño al que se exponen.

“Como nos dice un autor que se llama Bandura, por observación las personas pueden aprender algún tipo de conducta, vicios o lo que fuera, siempre y cuando no haya alguien en el camino que les diga que es completamente inadecuado”, aseveró el Dr. Javier Piazza, psicólogo clínico en Servicios Psicológicos Raigambre.

El también profesor en la Escuela de Medicina de Ponce, explicó que para los alcohólicos ingerir alcohol es algo completamente normal en el uso social y familiar. Por lo tanto, hay una predisposición a que cuando el niño llegue a la adolescencia lo utilice a temprana edad. “He tenido casos que hay padres que le meten ron en el biberón a los nenes para que se callen”, informó.

En esa misma línea, el experto también ha atendido casos en que los padres fuman marihuana frente a los niños y bien sea por la inhalación indirecta del humo o porque se la dan a fumar, existe la tendencia a utilizarla a temprana edad.

Mencionó que el uso de drogas y alcohol predomina en adolescentes entre las edades de 14 a 16 años. Aunque en Puerto Rico hay tratamientos de drogas para niños de 8 a 10 años.

El Dr. Piazza señaló que sí es posible la rehabilitación de los menores, pero el proceso es mucho más arduo porque la rehabilitación incluye trabajar su personalidad. Precisó que: “Hay que buscar que estén completamente fuera del ambiente del uso, para que puedan rehabilitarse tanto física, neurológica y psicológicamente”.

Sin embargo, el profesor advirtió que: “Si el niño está expuesto constantemente (al mismo ambiente) siempre va a haber un efecto ya sea por el uso o cuestiones emocionales. Hay que recordar que la conducta del adicto es una conducta cambiante de estado de ánimo, errática, puede ser irritable, a veces violenta, a veces depresiva, ansiosa y los niños se van a ver afectados emocionalmente”.

El doctor hizo un llamado a que si algún adulto se da cuenta de que el niño está expuesto a personas con uso de drogas o con problemas de alcoholismo, los reporten al Departamento de la Familia. Con el fin de que los menores puedan ser protegidos y los padres reciban ayuda y tratamiento para retomar a sus hijos. “Porque a la larga vamos a tener niños en riesgo con conductas adictivas o con problemas emocionales severos”, reiteró el experto.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here