“La vida espiritual la haces todos los días ayudando”, con esas palabras la Dra. Maricellys Santiago Ortiz describió lo que hace a través de la Jornada de Bienestar y Calidad de Vida, programa que tiene como fin apoyar y orientar a pacientes oncológicos, específicamente a mujeres diagnosticadas con cáncer de seno.

“En primer lugar Dios, después a la persona que necesite tu ayuda, dándole un mensaje de aliento. Dios quiere que des el paso, después Él te va a guiar y ayudar para que digas y hagas lo correcto. A medida que fui viendo las necesidades y me involucré con los pacientes, me di cuenta que esto es lo que hace falta. Estas son las áreas en que, tengo que seguir entrenándome para seguir ayudando”, expresó.

Explicó que actualmente la Jornada de Bienestar y Calidad de Vida ofrece educación, servicios y manejo de efectos secundarios para mujeres del área sur que tienen cáncer de seno, aunque como dijo la también profesora de la Escuela de Medicina de Ponce, a las reuniones mensuales acuden personas de todas partes de Puerto Rico.

Asimismo, recalcó que como parte de los servicios que ofrecen les dan un énfasis especial a los cuidadores, grupo vital que está olvidado. Confirmó que “nadie está preparado para ser cuidador. Por ende, la importancia de ayudarlos para que sepan qué y cómo deben trabajar con los que están cuidando. Muchas veces nos enfocamos en el paciente y no nos damos cuenta que los cuidadores también necesitan apoyo y ayuda. A veces ellos mismos son sobrevivientes de cáncer o tienen otras enfermedades. Por eso los apoyamos a ellos también”.

Destacó que hace algunos años se redefinió lo que implica ser un sobreviviente. “Antes se pensaba que un sobreviviente era el que luego de un diagnóstico se sometía a un tratamiento y lo culminaba. Ahora se entiende que desde el día que se recibe el diagnóstico, sin haber recibido tratamiento ya se es sobreviviente”,  puntualizó la devota de la Divina Misericordia.

Antes de trabajar con esta iniciativa, la Dra. Santiago Ortiz laboró en varias farmacéuticas como Especialista en el Departamento de Control de Calidad y Asuntos Regulatorios. Fue en ese momento que descubrió cómo a través de ese campo podía impactar la calidad de vida de un paciente.

Pensó que: “Hay muchas personas que estudian ciencia y se sienten que tienen todo el poder y todo el conocimiento en sus manos. La ciencia contesta muchas cosas y da soluciones, pero hay una parte humana que no la puedes tapar con una mano y no la puedes obviar. Esa es la parte de servicio, caridad, empatía y apoyo para los pacientes. Esas son las mayores fortalezas en mi profesión. Para mí es importante ser un enlace para ayudar a las personas”.

De otra parte, la investigadora indicó que como parte de lo que hace en la Jornada de Bienestar y Calidad de Vida ayudan en la esfera emocional, física, social y espiritual, aunque este último aspecto no forma parte de la propuesta, pero al ser católica no puede dejarlo de lado.

Al indagar si todas las mujeres que participan del Programa están abiertas al tema religioso señaló que por lo menos la mayoría sí. “Aunque yo sea católica hay otras personas cristianas y hay otros que, aunque no se definan por una denominación religiosa sí entienden que hay alguien más grande que ellos. Es difícil tratar con un ateo que tiene cáncer, con esos casos es que yo empiezo a orar, le pido a Dios que ablande ese corazón”, compartió.

De otra parte, aprovechó para establecer la diferencia entre lástima y compasión. Afirmó que por su experiencia a los pacientes con cáncer les incomoda que se les tenga lástima o pena. Por ejemplo, a una mujer con cáncer que se le cayó el pelo tenerle pena es decirle: “Se te cayó el pelo, ¿y ahora qué vamos a hacer? ¿Te vas a poner una peluca?”. Mientras, tenerle compasión implica decirle: “El pelo vuelve a crecer. Si no quieres ponerte una peluca como quiera te vas a ver bonita”. “A veces con solo escucharlos los ayudamos más”, expresó la mayagüezana.

Para esta joven a la que le gusta cocinar, aunque su agenda de trabajo no le permite hacerlo seguido, reiteró que si el espíritu no está fortalecido no puedes ayudar a los demás. Por eso, dijo que para ella no es negociable salir de su casa sin orar. “Tuve que disciplinarme para sacar un tiempo para orar. Le presento mi día, le pongo todas mis peticiones y entonces salgo a trabajar. Por la noche recapitulo para ver cómo las experiencias vividas en el día me ayudan a acercarme más a Dios”, mencionó la feligrés de la Catedral Nuestra Señora de la Guadalupe en Ponce.

Los interesados en saber más sobre la Jornada de Bienestar y Calidad de Vida pueden llamar al 787-568-0251.

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