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Nació el 25 de marzo de 1938, en la Solemnidad de la Anunciación y, como la Virgen María, dijo sí al plan que Dios tenía trazado para ella.

Sor Gloria Torres Díaz, OP, tiene 85 años de edad y 60 de vida consagrada. Es natural de Caguas y creció en el seno de una familia católica. Quedó huérfana de padre siendo todavía una adolescente y, desde temprana edad, luego de completar su preparación en el área de comercio, comenzó a trabajar como secretaria para ayudar económicamente a su madre.

De joven, también, conoció la Congregación de las Hermanas Dominicas de Fátima a la cual pertenece. No se había planteado la vida religiosa y, ayudada por su director espiritual, tuvo contacto con todas las comunidades que le fue posible conocer, hasta que, una sola semana con las Dominicas de Fátima, le bastó para tener certeza de que aquel era su lugar, su carisma, la voluntad de Dios para ella.

El Visitante tuvo la oportunidad de conversar con Sor Gloria y, durante la entrevista, la religiosa habló con sencillez de la cercanía que tuvo con el Beato Carlos Manuel Rodríguez y con la Sierva de Dios Madre Dominga Guzmán Florit, fundadora de las Dominicas de Fátima. 

Carlos Manuel fue su catequista durante un año cuando ella estaba en escuela superior. “Él, más que predicar de palabra, lo hacía con el testimonio. Su testimonio a mí me edificaba mucho. Un hombre sencillo, tranquilo, de profunda oración y, al mismo tiempo, una persona común y corriente”, recordó Sor Gloria quien, además, tuvo la bendición de asistir a su beatificación.

Por otro lado, de la Madre Dominga, resaltó “su sencillez, su delicadeza, su vida de oración, su amor a la Santísima Virgen, el rezo del Santo Rosario y su atención a los pobres. Era recta y, a la misma vez, muy maternal. Estuve cerca de ella en muchos momentos porque fui su chofera y me ocupaba en trabajos secretariales”.

Además del trabajo con las familias, propio de su vocación, y el cual ha realizado en varios pueblos de Puerto Rico, dedicándose especialmente a los matrimonios y a los adultos, Sor Gloria fue Ecónoma general y Consejera de la congregación un período de siete años y ha estado por más de 25 años fungiendo como secretaria.

La obediencia y su total disposición a servir, le llevó en 1996 a ser la secretaria de François Robert Bacqué durante su cargo como Nuncio Apostólico en República Dominicana. Más tarde, a ser la secretaria de Mons. Álvaro Corrada del Río, S.J., por el tiempo que fue Administrador Apostólico de la Diócesis de Caguas y, luego, la de Padre Obispo Rubén González Medina, C.M.F., hasta el presente. 

Su trabajo, más allá de todas las tareas y responsabilidades que implica, incluyendo adaptarse a las nuevas tecnologías ‐cosa que reconoce le va muy bien a pesar de su edad porque “me adapto y no me cuesta nada preguntar”-, le compromete a orar mucho por ellos (los Obispos) y por todos los sacerdotes, misión que, además, se encuentra en las constituciones de su congregación.

Sor Gloria expresó que es una buena experiencia colaborar con un obispo y puntualizó: “creo que puedo, desde mi pobreza, ayudarles a ellos en su misión, más de lo que yo misma pienso”.

Vanessa Rolón Nieves

Para el Visitante

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