Hago eco de las expresiones de Mons. Eusebio Ramos Morales, Obispo de la Diócesis de Caguas, quien valientemente levantó su voz en semanas recientes para defender a encamados, enfermos y pequeños comerciantes ante la serie de apagones que han afectado a Puerto Rico. En sus declaraciones, tituladas Decisiones y cuidado del país ante un servicio eléctrico deficiente (18 de junio de 2024), el prelado criollo clama un ¡basta ya de excusas justificaciones y mal servicio!
Sostuvo que: “Una vez más, sin razón climatológica alguna, este pueblo sufre las consecuencias de continuos apagones eléctricos después de haberse privatizado la Autoridad de Energía Eléctrica […] Las excusas, justificaciones y. Explicaciones insensibles sorban cuando ha pasado el tiempo y estas compañías ya conocían del mal estado de las plantas y la red eléctrica en el país […] Son los enfermos, los encamados, los pequeños comerciantes que luchan por subsistir y tanta gente con derecho a una mejor calidad de vida ante tantos y continuos apagones eléctricos los que hoy cuestionan y reclaman estas decisiones valientes. Simplemente, solicitamos el servicio esmerado y eficiente que un día nos prometieron con este flamante plan de privatización […]”. Mejor no se puede decir. Mi felicitación a nuestro Obispo Eusebio.
Muchos pensamos igual, pero la temporada de elecciones amenaza al que expresa su sentir con coloración politizadas, aunque los apagones llevan rato. Esto se trata de dignidad y de ver el sufrimiento del prójimo. En la memoria colectiva todavía tenemos la cicatriz de un 2017, año huracanado, que rasgó el frágil velo ilusionista de prosperidad y nos lanzó una realidad crítica. Cada vez que vienen los apagones, una cantidad insospechada de padres, cuidadores y trabajadores caen en crisis porque tiene que correr a las gasolineras para prender la bendita plantita (si por lo menos la tienen) y poder refrigerar los medicamentos o garantizar los servicios esenciales con la fuerza del braceo en el yoyo de la planta eléctrica y extensiones.
La dignidad no tiene color de partido político y no es la primera vez que ocurren los apagones ni es la primera vez que Mons. Eusebio se expresa al respecto. Miremos los pueblos y las comunidades rurales, están llenas de personas mayores que no se les hace tan fácil esa carrera de apaga y prende. El que tiene sus sistemas fotovoltaicos, plantas potentes con transfer switch y hasta molinos de viento puede defenderse. Pero, hay muchos en el archipiélago borincano que no gozan de la independencia energética parcial o total. Mientras, nos encontramos en la temporada de huracanes, rogando a Dios que no nos toque nada este año porque sin lluvia ni viento llegan apagones. No queremos imaginar nada más.
Enrique I. López López
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