La condición de vida de las personas jubiladas en Puerto Rico, quienes son mayormente ciudadanos de edad avanzada, se ha ido complicando con el tiempo por múltiples razones. Algunas de ellas por el alza en el costo de vida, que se ha visto afectado más aún con la pandemia de coronavirus. Recientemente el Observatorio de Sociedad, Gobernanza y Políticas Públicas de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico realizó un estudio sobre la situación de las personas jubiladas en la Isla y han obtenido algunos datos alarmantes. 

En el 2012, el Dr. Hernán A. Vera Rodríguez, actual director del Observatorio, realizó un estudio que abordaba el tema de la situación económica y estilo de vida de los retirados en las zonas sur y oeste de la Isla. Sin embargo, este año se realizó uno más abarcador que cubre la situación a nivel general, aunque –se aclaró– no pudieron segmentar a la población por municipios. 

La investigación titulada “Un acercamiento a la situación de las personas retiradas en Puerto Rico” fue realizada en conjunto con la Dra. Jennifer Castellanos-Barreto, en colaboración de la Alianza para la Salud del Pensionado; la Asociación de Pensionados del Gobierno de Puerto Rico y La Asociación Americana de Personas Retiradas (AARP), capítulo de Puerto Rico. Este tuvo como propósito “conocer el perfil socioeconómico y las percepciones de las personas retiradas en Puerto Rico”. 

En un comunicado publicado el 26 de septiembre de 2023, el Dr. Vera reveló que el estudio reforzó los hallazgos del 2012 que establecían que para la mayoría de los encuestados la jubilación no era un tiempo de descanso, ocio o disfrute. El doctor añadió en entrevista con El Visitante que no esperaban descubrir que un gran porciento de los participantes tiene otras fuentes de ingreso, como trabajos a tiempo parcial, ayudas económicas ofrecidas por el gobierno, pensiones de veteranos, por incapacidad, entre otras. En el caso de los que no tienen otra fuente de ingreso, algunos hasta han considerado volver a trabajar sin importar sus condiciones de salud o estilo de vida. 

¿Cuáles son las razones? 

Tanto la Dra. Castellanos como el Dr. Vera comentaron que el experimento permitió conocer algunas experiencias personales de los participantes. Mostraron una necesidad y deseo de ser escuchados ante las diferentes situaciones que cada persona enfrenta a diario para hacer malabares y “sobrevivir” en la Isla con el poco dinero que tienen. 

Entre las razones reveladas durante el proceso de investigación por más de mil seiscientos ciudadanos retirados residentes en Puerto Rico, pudieron percibir que una gran parte viven actualmente en una residencia propia y salda, pero en estado de precariedad y con problemas económicos. Entre los datos recopilados, por ejemplo, un 72% de los encuestados vio afectadas sus finanzas después de la pandemia, comentó Castellanos-Barreto. Otros informaron que no tienen ahorros y que su pensión no les permite cubrir ciertos gastos médicos o ahorrar para el futuro. 

Algunos comentaron que las razones reales principalmente se deben al aumento del costo de vida en la Isla y que “las pensiones no han aumentado” en mucho tiempo, completó el señor Hernán. Este entiende además que “en el pasado no se enfatizó” en la planificación eficaz para el pago de pensiones a los retirados, tanto del gobierno como de empresas privadas, y que los trabajadores no pudieron aportar lo suficiente a su retiro por los salarios tan bajos que tenían. A consecuencia de eso, hoy día los retirados no cuentan con una jubilación digna. 

Consecuencias alarmantes 

Esta situación ha causado problemas económicos en los individuos que reciben una pensión al jubilarse. Fue una sorpresa para los investigadores que solo el 66.2 porciento de los encuestados tienen dinero ahorrado y que casi un 34 porciento sólo podría vivir menos de un año con sus ahorros. El estudio ha descubierto que prevalecen sentimientos de soledad, tristeza y preocupación, e hasta depresión en la población jubilada. 

Propuestas

Para contrarrestar esta situación, han hecho propuestas al gobierno de Puerto Rico para que atienda esta problemática social que atenta contra la estabilidad y el derecho a una vida digna y decente de los puertorriqueños. Según el sentir de los boricuas, el 60% no cree que el gobierno estatal haga algo realmente efectivo que resuelva y de justicia a los jubilados. Una de las recomendaciones más reales que han propuesto los investigadores fue “crear estrategias para revisar las pensiones de personas retiradas y lograr que los ingresos del pensionado alcancen los aumentos por el costo de vida”. Otra fue, crear una exención contributiva a los pensionados que por alguna razón u otra se ven obligados a buscar otras fuentes de ingreso. Esto –amplió el doctor– puede atender también la crisis actual que hay en la Isla de mano de obra. 

Por otro lado, sobre la problemática del sentimiento de soledad, intranquilidad y angustia que sienten las personas mayores retiradas, recomendaron desarrollar más espacios de ocio que les permitan “disfrutar” de su retiro sin mayores gastos a los que ya ocupan. “Las personas mayores tienen tiempo” –agregó Jennifer– para las actividades, pero no pueden económicamente en muchas ocasiones. 

Finalmente, la doctora invitó a hacer conciencia sobre la importancia de cuidar el bienestar emocional y físico de los puertorriqueños, en especial de las personas de escasos recursos económicos y los jubilados, que igual aún pueden hacer grandes aportaciones a la sociedad. 

Jorge L. Rodríguez Guzmán 

j.rodriguez@elvisitantepr.com 

Twitter: jrodriguezev 

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