Getting your Trinity Audio player ready...

“La Semana Santa es una en la que tenemos que tomar conciencia de lo que verdaderamente significa amar, que es dar la vida, y la mayor entrega de vida la da Cristo; que siendo inocente muere en la Cruz por ti y por mí”. Así dejó meridianamente claro Mons. Wilfredo Peña Moredo, párroco de Santa Bernardita en Carolina, mejor conocido como Padre Willie. 

El Catecismo (609) lo detalla de esta manera: Jesús, al aceptar en su corazón humano el amor del Padre hacia los hombres, “los amó hasta el extremo” (Jn 13, 1) porque “nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos” (Jn 15, 13). Tanto en el sufrimiento como en la muerte, su humanidad se hizo el instrumento libre y perfecto de su amor divino que quiere la salvación de los hombres (cf. Hb2, 10. 17-18; 4, 15; 5, 7-9). En efecto, aceptó libremente su pasión y su muerte por amor a su Padre y a los hombres que el Padre quiere salvar: “Nadie me quita [la vida]; yo la doy voluntariamente” (Jn 10, 18). De aquí la soberana libertad del Hijo de Dios cuando Él mismo se encamina hacia la muerte (cf. Jn 18, 4-6; Mt 26, 53).

Padre Willie recordó una enseñanda de su hogar para explicar por qué debemos celebrar estos días. “Como decia mi mamá y papá, uno puede ser cualquier cosa en la vida, pero no mal agradecido. Ir a la comunidad parroquial estos días, especialmente el Triduo Pascual (jueves, viernes y sábado), recordar que Vivimos para esa noche (frase del Beato Carlos Manuel), es una manera y celebrar estos misterios para por lo menos un fin de semana al año ser agradecido y devolverle un poquito al que nos lo dio todo”, precisó el sacerdote de la Arquidiócesis de San Juan.

Invitó a reflexionar en que el crucificado muere con los brazos extendidos “para que en el corazón de Cristo quepamos todos”. Han sido 40 días de preparación que llegan a la Semana Santa y que no terminan ahí porque sino “está todo por comenzar”, refiriendose claramente a la Resurrección de Cristo y el tiempo de la Pascual. 

Aquí un repaso de lo que se celebrará cada día de la Semana Santa.

Durante el Domingo de Ramos, también conocido como el Domingo de la Pasión, se bendicen las ramas, se presenta la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén y se proclama el Evangelio de la Pasión de Cristo. El Lunes Santo se presentara el pasaje evangélico sobre el perfume de nardo que unge a Jesús y la crítica de Judas Iscariote. Ese día y los siguientes muchas parroquias realizan dramatizaciones de la Pasión y el rezo del Viacrucis.

El Martes Santo se presenta el relato evangélico propio de los días antes de la Pasión. El Miércoles Santo se Evangelio abordará la traición de Judas Iscariote por 30 monedas de plata. El Jueves Santo termina el tiempo cuaresmal, da comienzo el Triduo Pascual y se conmemora la Institución de la Eucaristía con la última cena donde se realiza el lavatorio de los pies y se expone el monumento del Santísimo para su adoración durante la noche. La Misa crismal, que es presidida por el obispo y donde se bendice el Santo Crisma y los óleos, se suele celebrar el Martes Santo durante estos días santo, según sea designado.

El Viernes Santo continúa el Triduo Pascual con la conmemoración de la Pasión y muerte de Jesucristo en la Cruz. El día comienza con la adoración del monumento y, aunque no se celebra la Eucaristía, sí hay liturgia, adoración a la Cruz, comunión y es se pueden apreciar las tradicionales procesiones con el Santo Sepulcro, la Santa Cruz y también las predicaciones de las siete palabras. El Viernes Santo es un día de ayuno y abstinencia. Ya el Sábado Santo en la mañana es dedicado a la Sepultura del Señor, pero el atardecer señala al culmen del Triduo: la Vigilia Pascual en la Noche Santa que abre el tiempo de la Pascua y conmemora la Resurrección de Jesucristo.

Enrique I. López López

e.lopez@elvisitantepr.com 

X: @Enrique_LopezEV