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Con el fin de consolar el Corazón herido de Jesús, se fundó el 13 de marzo de 1863 la Guardia de Honor al Sagrado Corazón de Jesús, en Francia, por la hermana visitandina María del Sagrado Corazón Bernaud, y su comunidad. En el 1675, Jesús le dijo a Santa Margarita María Alacoque que quería una fiesta anual en honor a Su Sagrado Corazón; siendo instituida por el Beato Papa Pío IX, designando dicha celebración el viernes después de la octava del Corpus Christi de cada año. En el 2025 se celebrará el 350 aniversario. El origen de esta fiesta es el Calvario. Es aquí que Jesucristo se ofrece por nosotros donde recibe indiferencias, insultos y olvidos

En la Cruz, al momento de ser traspasado su costado, estuvieron la Virgen María, San Juan y María Magdalena; representando así los primeros Guardia de Honor. Por lo que toda Guardia de honor su objetivo es el Corazón de Jesús; el cual sigue vivo, pero en nuestros días continúa siendo herido mediante la ingratitud, el olvido y los pecados. 

Como parte esta fiesta, el 7 de junio se celebraron varias actividades promovidas por la Catedral de Mayagüez, enmarcadas en la Consagración de nuevos miembros Guardias de Honor que fueron coordinadas por la hermana superiora Dra. María Altagracia (Kalen) Amézquita Candelier, junto a la hermana Doris Avilés; ambas consagradas como Celadoras de la Guardia de Honor. En la misa de las 7:30 a.m. en el Convento Monte Carmelo se consagraron 6 nuevos miembros, entre ellos P. Eric García, párroco de El Buen Pastor en Mayagüez, quien fue el celebrante. Luego, en Catedral durante la misa del mediodía se consagraron 10 nuevos Guardias de Honor. Para la misa de las 5:30 p.m. se consagraron sobre 35 niños como “mini Guardias de Honor”. 

Cabe destacar que ese día, la Guardia de Honor instituida en la Catedral para el 2014 celebraba su X aniversario. De seguro que el Sagrado Corazón estuvo, y seguirá estando, en plenitud de alegría. Con estas actividades se siembran los granitos de mostazas que en futuro darán frutos abundantes.

El apostolado de los consagrados en la Guardia de Honor consiste dar testimonio y la oración. Acercándonos al Corazón de Jesucristo para quedar prendidos en su llama y con ello obtener sus mismos sentimientos de amor por la humanidad. “¡Si no puedo ver el brillo de tu rostro o escuchar tu dulce voz, oh Dios mío, puedo vivir de tu gracia, puedo descansar en tu Sagrado Corazón!” (Santa Teresa de Lisieux).

Edgardo Rodríguez Nieves, PhD

El Visitante