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Todos los años, durante la Semana Santa se lleva a cabo una Misa especial celebrada por el obispo diocesano junto a los presbíteros, diáconos y el Pueblo Santo de Dios. La Misa Crismal, que lleva el nombre porque es donde se bendice el aceite llamado crisma, establece la Iglesia que se debe celebrar en la mañana del jueves de Semana Santa. Sin embargo, por motivos pastorales se permite que se realice durante otro día de la semana; usualmente se escoge el martes en la noche para esto en muchas diócesis. A esta misa suele asistir una gran cantidad de fieles de todas las parroquias y comunidades particulares a nivel diocesano. ¿Qué es el santo crisma y para qué se utiliza? 

En esta celebración eucarística se presenta y bendice un particular aceite que se utiliza luego para la unción en diversos momentos y acontecimientos de la Iglesia. “El aceite llamado ‘crisma’ es aquel que el obispo diocesano bendice en la Misa Crismal, que lleva también ese nombre porque es el aceite que se utiliza para bendecir a los niños recién bautizados”, explicó a este semanario el Padre Miguel José Vélez Nieves, administrador parroquial de la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores del Barrio Caguana de Utuado. 

“El aceite ha tenido una simbología muy rica desde los tiempos de los profetas”, comentó P. Miguel. Uno de los primeras relatos sobre esta simbología en la historia del cristianismo se encuentra en el Antiguo Testamento –específicamente en Éxodo 30, 22-33– cuando Moisés obtiene los ingredientes para la “Unción Santa”. Con aceite y perfumes, el profeta crea un “Óleo Santo” que santificará todo con lo que tenga contacto. En aquel momento, ungían a los que serían reyes o sacerdotes, e incluso hasta los profetas, que establecerían de esta manera un vínculo con Dios. 

¿Para qué y cómo se administra?

Este aceite “se usa también en el sacramento de la confirmación y en la ordenación sacerdotal. Tiene la característica de estar mezclado con perfume. Así representa la presencia y acción del Espíritu Santo sobre la persona ungida. Cuando el Espíritu Santo toca algo, lo deja bendecido, nuevo y con un olor a Cristo”, añadió Vélez Nieves. Sólo el Obispo es el administrador, “de manera ordinaria en una diócesis del santo crisma”, también para “la unción de los altares o iglesias. Igualmente, “todo presbítero puede, en el Sacramento del Bautismo, administrar el santo crisma en la cabeza de los recién bautizados, ya sean niños o adultos”, agregó P. Miguel. 

En el Sacramento de la Confirmación, el aceite es ungido en la frente de los confirmandos. En la ordenación presbiteral, por su parte, se ungen las manos del sacerdote recién ordenado, y en la consagración episcopal se realiza en la cabeza del obispo. Los altares son ungidos en la parte superior con el crisma, y los templos son consagrados con el aceite en las paredes. 

De la manera en que se distribuye el crisma es en la que, al finalizar la Santa Misa Crismal, un equipo de servidores –entre diáconos y sacerdotes– se encargan de preparar el óleo sagrado ya bendecido, debidamente identificados y protegidos, para después ser distribuidos a las parroquias de la diócesis a la cual pertenecen. Todos los años se renuevan los óleos en dicha celebración eucarística de Semana Santa. 

Por último, Vélez Nieves hizo el llamado a prepararnos “con fidelidad y devoción para la fiesta que se celebrará en cada Diócesis de la Misa Crismal”. En esta, “todos los sacerdotes renovarán sus promesas y el señor Oobispo hará una gran bendición sobre los tres aceites”: el de los catecúmenos, el santo crisma y el óleo para los enfermos. ¡Santa y bendecida semana! 

Jorge L. Rodríguez Guzmán 

j.rodriguez@elvisitantepr.com 

Twitter: jrodriguezev 

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