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Luisa de Marillac que tuvo una vida llena de propósito, virtudes heroicas y del amor misericordioso de Dios. Trabajó incansablemente por la caridad desde su realidad de vida, que fue cambiando con el pasar del tiempo: primero siendo esposa, madre soltera, y luego como religiosa. 

Nació en París, Francia en 1591. Desde temprana edad fue “marcada por la cruz”, expresó a este semanario el P. Tomás G. González, párroco de Santa Luisa de Marillac en San Juan, quien también sirve Vicario General y Moderador de la Curia en la Arquidiócesis sanjuanera. “Sus padres no estuvieron casados y fue abandonada por su mamá”, por lo que fue acogida en un hogar de religiosas, donde comenzó a formarse como persona y como cristiana. Así comenzó a vivir la espiritualidad religiosa y se fue interesando más por ese estilo de vida. Por costumbres de la época, su familia hizo que se casara con un hombre vinculado a la realeza. De ahí sale como fruto un descendiente, pero eventualmente su esposo fallece y queda viuda, siendo madre soltera; de este hijo ella también tuvo un nieto. “Se caracterizó por ser, como esposa y madre, una mujer de virtudes”, añadió el presbítero. 

Los grandes santos Francisco de Sales y Vicente de Paúl tuvieron un lugar muy especial en la vida de la santa. San Vicente de Paúl llegó a ser su confesor y con él es que más adelante funda una congregación de religiosas. Antes de llegar a ser religiosa, “comienza a hacer obras de caridad con la gente necesitada”, muy similar al estilo de vida de San Vicente de Paúl. Así se va identificando con ese carisma, por lo cual otras mujeres se comenzaron a unir a ella. De esta forma nacen las Hijas de la Caridad en el 1633, siendo ella cofundadora junto al santo de Paúl. Actualmente, es la comunidad religiosa de rama femenina más grande que existe en el mundo. Cuentan aproximadamente con más de 33 mil religiosas y más de 3,300 casas, teniendo presencia también en Puerto Rico. A diario atienden a ancianos, pobres, enfermos y familias con necesidades, agregó P. Tomás. 

Santa Luisa de Marillac fallece el 15 de marzo de 1660, después de sufrir una dolorosa enfermedad. En la casa donde está sepultada, en París, sucedieron las apariciones de la Virgen de la Medalla Milagrosa. El Papa Pío XI la declaró santa en 1934, y San Juan XXIII la nombró patrona de la asistencia social y la caridad. 

Comunidad con carisma caritativo 

La Parroquia Santa Luisa de Marillac de San Juan, en un principio, formaba parte de la comunidad parroquial de Río Piedras. Su templo está ubicado en la Avenida Emiliano Pol, justo al lado del Residencial Villa Esperanza. Según contó su actual párroco, lleva aproximadamente 60 años evangelizando, tras su fundación canónica en la década de 1960. Su nombre lo recibe gracias a la labor misionera de los Padre Paúles en la comunidad. 

P. Tomás estableció que sus feligreses “viven el carisma de la fundadora de las Hijas de la Caridad”, por lo que cuentan con un grupo muy activo de Cáritas. “Se ve la obra de Dios y la colaboración de muchos”. Asimismo, el templo ha servido como centro de distribución de víveres y servicios a la gente en momentos de necesidad, como en huracanes y en la pandemia. La espiritualidad caritativa está muy presente, pero la vida de oración también. Todos los jueves cuentan con Adoración Eucarística durante el día. Los fieles tienen una devoción muy arraigada a la Virgen María y a su patrona, Luisa de Marillac. Los sábados celebran la Santa Misa a las 6:00 p.m., y los domingos a las 8:30 a.m., 11:00 a.m. y 6:00 p.m. 

El padre González, por último, exhortó a vivir el ejemplo de esta santa que se desvivió por la ayuda a los necesitados, vivir la voluntad del Espíritu y a orar por las vocaciones, en especial por los sacerdotes, religiosos y religiosas. 

Jorge L. Rodríguez Guzmán 

j.rodriguez@elvisitantepr.com 

Twitter: jrodriguezev 

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