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“Nacimos para esta noche”, decía el beato Carlos Manuel Cecilio Rodríguez Santiago sobre el tiempo en que Jesús había de resucitar, la noche gloriosa. Este es el día más importante de todo el año para el cristiano –independientemente si es católico o no– pues celebramos el suceso más maravilloso, enigmático y milagroso en la historia de la humanidad. Se trata de un acontecimiento que ha sido estudiado miles de veces, que aún no se comprende, ni se logrará entender del todo: la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. 

El Ángel les dijo a las mujeres: “Ustedes no teman. Sé que buscan a Jesús, el crucificado. No está aquí; ha resucitado como había dicho”. […] Jesús salió a su encuentro y les dijo: “¡Alégrense!” Ellas se acercaron, se abrazaron y se postraron ante él, (Mt 6, 5-6; 9). 

¿Qué es la Resurrección? 

El Catecismo de la Iglesia Católica (Núm. 638) dice: La Resurrección de Jesús es la verdad culminante de nuestra fe en Cristo, creída y vivida por la primera comunidad cristiana como verdad central, transmitida como fundamental por la Tradición, establecida en los documentos del Nuevo Testamento, predicada como parte esencial del Misterio Pascual al mismo tiempo que la Cruz: Cristo ha resucitado de los muertos, con su muerte ha vencido a la muerte. Y a los muertos ha dado la vida

¿Qué pasó realmente? 

Dice el P. Joseph Mary Wolfe, sacerdote de los Franciscanos Misioneros del Verbo Eterno que “algunos científicos han afirmado que Cristo resucitó como en una explosión de radiación que estampó su imagen tridimensional en la Sábana Santa de Turín, el lienzo que se cree que cubrió el cuerpo de Jesús”. Se comenta también que por estudios científicos realizados en el lugar donde está ubicado el sepulcro en el que fue sepultado Jesús –ubicado en Tierra Santa y que es el sitio más venerado del mundo cristiano– existe cierto nivel de radiación que comprueba este hecho. 

Por otra parte, “las Escrituras dicen que los más cercanos no lo reconocieron inmediatamente en su cuerpo glorificado que tenía nuevas capacidades, pero no era un fantasma incorpóreo –es decir, sin cuerpo– como temían algunos de los discípulos”, añadió. 

¿Qué dicen las Escrituras?

La Palabra presenta este acontecimiento en varias ocasiones. Los evangelistas Mateo, Marcos, Lucas y Juan relatan el momento de la Resurrección con datos específicos, cada uno a su estilo y forma. Todos anuncian que ¡ha resucitado! San Marcos cuenta que el ángel invitó a los presentes, para hacerlos testigos del milagro, a ver el lugar donde lo habían puesto, pero no estaba allí. En Mateo, el ángel les (nos) dice no tengan miedo. Juan indica que los discípulos que llegaron al sepulcro vieron y creyeron lo que les dijo Jesús, que resucitaría al tercer día. Y así, otros tantos datos interesantes son presentados en las Escrituras, como la piedra que había sido movida del sepulcro, el gran terremoto, la sábana doblada adentro, etc. Todo esto lo creemos por revelación divina, por la Tradición, o incluso por estudios científicos que han comprobado su veracidad. 

¿Qué es la Octava de Pascua? 

La Octava de Pascua es ese período que comprende ocho días entre el Domingo de Pascua y el Domingo de la Divina Misericordia, que se celebra el último día de la octava y segundo domingo del tiempo pascual. Este año la fiesta de la Divina Misericordia se celebrará el domingo 16 de abril. Cada uno de esos días de octava se considera una solemnidad, y es como si se repitiera la Pascua durante los ocho días. El Tiempo de Pascua en sí tiene una duración de 50 días hasta el Domingo de Pentecostés, día en que se celebra la venida del Espíritu Santo y sus dones. 

A continuación, compartimos algunos pensamientos de figuras y documentos eclesiales sobre la Pascua de Resurrección:

  • “El Señor resucitado es también el Crucificado… En su cuerpo glorioso lleva las heridas imborrables: heridas que se han convertido en ventanas de esperanza. Dirijamos a Él nuestra mirada para que sane las heridas de una humanidad afligida”, exhorta el Papa Francisco.
  • “Conocemos la oscuridad y el pecado, la pobreza y el dolor. Pero sabemos que Jesús ha vencido el pecado y ha llegado a la gloria de la Resurrección a través de su propio sufrimiento. Y nosotros vivimos en la luz de este Misterio Pascual: el misterio de la Muerte y la Resurrección de Cristo”, (San Juan Pablo II).
  • Evangeli Gaudium establece (Núm. 278) lo siguiente: “La resurrección de Cristo provoca por todas partes gérmenes de ese mundo nuevo; y aunque se los corte, vuelven a surgir porque la resurrección del Señor ya ha penetrado la trama oculta de esta historia”. 

Jorge L. Rodríguez Guzmán 

j.rodriguez@elvisitantepr.com 

Twitter: jrodriguezev 

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