Del viernes 26 al sábado 27 de mayo se realizó la Segunda Vigilia de oración por las vocaciones sacerdotales en el Seminario Mayor Arquidiocesano de San Juan. Bajo el lema: Ustedes no me han elegido a mí, soy yo quien les ha elegido a ustedes la Vigilia tuvo una duración de 13 horas. Inició a las 7:00 de la noche y culminó a las 8:00 de la mañana con la bendición y la Santa Misa presidida por Monseñor Iván Huertas, rector del seminario.

Al igual que el año pasado el fin de esta actividad fue tener una noche de oración por las vocaciones sacerdotales. “Para nosotros es un momento de gran alegría ya que estamos culminando este año de formación sacerdotal y esta Segunda vigilia que celebramos es con gran ilusión convocando al pueblo de Dios que venga a orar con nosotros, conozca nuestra casa pero principalmente vea y conozcan a nuestros seminaristas y sobre todo pues el centro de nuestra vida es Cristo Eucaristía”, dijo Monseñor quien es también vicario de vocaciones de la Arquidiócesis de San Juan.

La actividad inició con la exposición del Santísimo hasta las 8:00 de la mañana (hora en que culminó la vigilia). Contrario al año pasado los ministerios de música se comprometieron a rotar y realizar reflexiones y cánticos de adoración por cada hora. Para beneficio del público se identificaron tres estaciones de confesiones. Según Wilfredo Toyéns Maldonado, seminarista de tercer año de teología y uno de los coordinadores de la vigilia, este año tuvo la particularidad de que se extendió una hora más para un total de 13 horas de adoración ininterrumpida.

“Hay 13 horas de oración porque son 13 seminaristas. Cada hora estuvo representada por cada uno de ellos. Por ese lado, un año más, una hora más. Hemos procurado también que la gente se acerque a nosotros y que esté con nosotros más tiempo porque al final dice la Palabra que: ‘Eligió a los que quiso y los llamó, los llevó al mundo’. Pues entonces que la gente venga, vean quiénes han sido elegidos y por quién tienen que orar”, comentó.

Nuevamente la asistencia contó con poco más de un centenar de fieles de distintos pueblos de la Isla, entre ellos: San Lorenzo, Trujillo Alto, Carolina, Toa Alta, Bayamón, Río Piedras, entre otros. Testigo de ello fue Iris Vargas Ruscalleda para quien asistir a la Vigilia es cuestión de responderse dos preguntas: “¿Cómo yo no voy a apoyar a aquel que me dio la vida eterna? ¿Quién convierte el pan y el vino en Cuerpo y Sangre de Jesús? Vamos a rezar para que haya jóvenes con diferentes opciones y entre ellas esta (la vocación sacerdotal). Jóvenes que tengan una trascendencia, que la vida no sea esta solamente sino que vean que trasciende hacia el más allá y que vale la pena vivirla”.

Con la esperanza de hacer de esta una actividad que perdure con el paso de los años, Mons. Huertas explicó que estos son jóvenes sencillos, pecadores y humildes que con sus dificultades y virtudes asisten al seminario para recibir formación. Proceso que describió como un duro camino en el que el Señor llama a dejarlo todo y negarse a sí mismos.

Aclaró que: “Ante Jesús Sacramentado podemos pedir y obtener muchos milagros. Podemos hacer con nuestra oración que los jóvenes que sienten el llamado puedan responder con valentía y puedan hacer un discernimiento claro a través del Espíritu Santo. Yo creo que el pueblo tiene que crear conciencia de que tiene un deber de orar por las vocaciones, de visitar el seminario y sentirse parte de una de las casas más importantes de la Arquidiócesis donde estudian los futuros sacerdotes”.

A los que sienten inquietud vocacional les recordó que: “Lo principal es que tienen que orar mucho. Pedir que la gente ore por ellos y buscar el director espiritual para que comience el discernimiento a ver si es que siente un llamado divino para poder iniciar un proceso de orientación y discernimiento”.

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