Posiblemente hayas oído hablar de Recovery, Inc., un grupo de ayuda mutua para personas con desórdenes emocionales. Se fundamenta el grupo en el pensamiento del Dr. Abraham Low, sobre todo, en el libro Mental Health Through Will Training (Salud mental y capacitación de la voluntad). Los principios del Dr. Low han producido milagros de sanación. Los resultados han sido extraordinarios, como para recomendar el libro, y, sobre todo, los grupos de Recovery, que hace años están funcionando en nuestro país.

Como dice el título, el Dr. Low se fundamenta en el principio de que la voluntad está en el centro de la personalidad humana. Low fue un judío austriaco que pasó la mayor parte de su vida en Chicago. Leyendo a Santo Tomás de Aquino, desechó la tradición freudiana y se convenció de que no son los instintos subconscientes, sino la voluntad, la que moldea el carácter y el destino humano. El entendimiento colecciona datos; la voluntad es la que dice “sí” o “no”. Nuestra época se revela monstruosamente loca porque hoy todo se basa en sentimientos. “Si te sientes bien, hazlo. Si no te hace sentir bien, estás excusado”. En este enunciado no vemos peligro, pero cuando se lleva a la práctica en las decisiones de cada día, esta filosofía se vuelve ominosa. Así, si las drogas te ayudan a relajarte, “sí”. Si no te sientes ya bien en tu matrimonio, no sientes como antes, cám  bialo tranquilamente. Si sientes que un aborto es lo correcto en este momento, hazlo. Si no sientes ganas de ir a la iglesia, no vayas. Si la fe no te da un sentimiento de calor y cercanía a Dios, no tienes fe. Si no sientes que perdonas en tu corazón, no puedes perdonar. Y así todo lo demás.

A esto contesta el Dr. Low: “Los sentimientos no son hechos”.  Dios es amor, lo sientas así o no. El perdón no es un sentimiento, sino un acto de la voluntad, aunque no sientas que hayas perdonado; después vendrán los sentimientos. Hay fe, aunque estés pasando por la noche obscura del alma; yo creo y doy culto a Dios en medio de la desolación espiritual, y con más razón entonces. El matrimonio se fundamenta en un expreso compromiso de vida, no en los sentimientos burbujeantes del momento. El aborto es un error aunque te sea útil. La droga te destruirá más tarde o más temprano, aunque tú no estés de acuerdo con esa afirmación.

Decía Santo Tomás de Aquino: “Si quieres ser santo, quiérelo”. La función de la voluntad es decir que sí o que no. La salud mental es demasiado preciosa como para entregarla a los sentimientos del momento.

Muchos de los libros que se escriben sobre el matrimonio tratan extremadamente del tema sexual. Y sin duda que muchos lectores los encuentran interesantes y placenteros. No disminuyo la importancia del sexo ni critico las técnicas y el cúmulo de información que se ofrece.  Pero se puede exagerar el sexo hasta el punto de que se convierta en aburrido. Así le oigo hablar  a algunos sobre las películas pornográficas, además del hecho de que la información que proveen es anticientífica e irreal; y que lo que en realidad pretenden es excitar para poder vender más. Pero me dicen que, pasada la novedad, estas películas dan vueltas en lo mismo. Después de ver todas las posibles posiciones de unirse sexualmente, ¿qué más queda? No hay argumento, ni trama, ni dimensiones humanas.

Lo mismo puede pasar con el matrimonio. Después que una pareja practique el sexo en todas las formas imaginables, les queda aún el llevarse bien el uno con el otro. Y de eso quiero hablar, y debe hablarse más, al tratar el matrimonio; las relaciones interpersonales. Después de todo, lo típico y característico del  matrimonio es esa llamada a vivir convivencia total y profunda con otro ser humano tan respetable como tú. Y si esto lo olvidamos o no lo buscamos, no estamos hablando de matrimonio, por más papeles que firmemos y ritos en que participemos.  Pero extiendo mi pensamiento en otro momento.

(Padre Jorge Ambert)

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