Evaluemos las acciones antes, durante y después del huracán María, los resultados y lo que procede por nuestra parte.

Lo que se hizo bien conservarlo, establecerlo y utilizarlo nuevamente, y lo que no se hizo bien y faltó crearlo e integrarlo al Plan de Emergencia Estatal de Puerto Rico.

Un componente de los líderes que obviaron la improvisación, el partidismo, la inmovilidad y actuaron con patriotismo y unión ciudadana son llamados ahora a actuar con fuerza para perfeccionar nuestro sistema de emergencia para, en los eventos venideros, minimizar la pérdida de vida y propiedad ante cualquier emergencia por eventos naturales o creados por el hombre en nuestro Puerto Rico.

Oficiales experimentados en el manejo de emergencias siempre han estado junto a mí ofreciendo recomendaciones, ideas y alternativas para mejorar el Plan de Emergencia Estatal. Entre estas, recomendamos establecer un C.O.E. (Centro de Operaciones de Emergencia) en el Distrito capitolino de San Juan; reestablecer y reforzar lo que históricamente fue la espina dorsal del manejo de emergencias “El cuerpo de voluntarios” a todos los niveles, incluyendo el sector privado y religioso contando con recursos profesionales.

La familia es la unidad básica de la sociedad, si regresamos a lo que fue prioritario e intenso en nuestros años de Director Estatal, “El Plan doméstico familiar”, la respuesta ante cualquier emergencia será la más efectiva y nos permitirá una pronta recuperación.

Recomendamos que el Gobierno debe crear un Consejo Consultivo de Manejo de Emergencias como asesores del ejecutivo para que contribuyan a institucionalizar los planes en la educación en instituciones públicas, privadas y religiosas y a crear una cultura de huracanes, como ocurre en países como Japón, China, Chile y Hawaii, entre otros.

Tenemos que recordar que Puerto Rico es una isla que está dentro de la ventana de los huracanes.

La experiencia, los hechos y actuaciones nos señalan el comienzo del proyecto: la preparación, prevención, planes, respuesta y eventos coordinados para la recuperación.

Se mitiga para evitar los mismos resultados ante las mismas circunstancias, como por ejemplo: qué vamos a hacer con el servicio del sistema eléctrico, las comunicaciones, los abastos de combustible y su distribución, al igual que los productos alimenticios de primera necesidad, entre otros.

¡Existe un plan! Pero la respuesta no está necesariamente a nivel doméstico municipal. Se deben transferir las responsabilidades primarias de las agencias estatales a los alcaldes y alcaldesas con los recursos vitales para atender las necesidades de familia y la comunidad, sin que el ente estatal se desvincule (municipalización del manejo de emergencias).

Como ejemplo a considerar en esta situación catastrófica, sí catastrófica, hay que catalogarla correctamente, aunque no nos guste, se entregaron teléfonos satelitales a los alcaldes, ¿por qué ahora? ¿Y la comunicación alcalde y comunidad? ¿Dónde estuvo la histórica participación de voluntarios con walkie talkies? Indiscutiblemente los recursos y necesidades en refugios debían estar a nivel municipal y comunal. ¿Dónde estaba la organización de años de CERT  (Equipos Comunitarios de Respuestas a Emergencias por sus siglas en inglés)activada? Estos planteamientos no son una crítica son datos a considerar.

El Plan Estatal tiene un anejo “Continuidad del Gobierno”. Vamos a comenzar la “Continuidad del Comercio”. Bajo nuestra administración en el sector privado existían acuerdos del gobierno (Manejo de Emergencias) y el comercio, compañías y cadenas de distribución reconocidas. Recordamos a C.A. E. R. con las industrias complejas al norte y este de Puerto Rico, para atender situaciones de emergencia.

La Ley 211, que creó la Agencia Estatal Para El Manejo de Emergencias y Administración de Desastres, la cual fue derogada por la Ley 306 que creó el Departamento de Seguridad, le otorgaba poderes extraordinarios al Gobernador de Puerto Rico, incluyendo, pero sin limitarse el de expropiación al sector privado para recursos vitales y necesarios en la respuesta y recuperación.

¿Qué vamos a hacer próximamente? Ahora es el momento. “Tiempo que pasa verdad que huye”.

“El que fracasa en la planificación, está planificando para el fracaso”.

Epifanio Jiménez Meléndez

Ex-Director de AEMEAD 

Consultor y Especialista de Manejo de Emergencias

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