Los afectados por el Huracán María se encuentran en los 78 pueblos de Puerto Rico. En un recorrido inicial de Cáritas de Puerto Rico por las zonas desventajadas de Santurce se apreció el poder destructivo del fenómeno atmosférico. Allí se identificaron necesidades como agua potable, alimento, ropa, calzado, pañales desechables, leche, entre muchos otros.

El director de Cáritas de Puerto Rico, P. Enrique “Kike” Camacho Monserrate, sostuvo: “Estamos aquí igual que todos en medio de este desastre monumental. Aún en medio de la tristeza que compartimos todos, quisiera llevar un destello de esperanza. En medio de la tormenta siempre podemos sentir paz. Ese es el llamado a que vivamos este momento como una oportunidad para revitalizar nuestra fe en el Señor para poder salir adelante como pueblo. Los invito a unir nuestras manos y ayudar a los que podamos. Este es el gran momento de demostrar la fibra cristiana católica que tenemos los puertorriqueños. En Cáritas estaremos activamente ayudando en todo lo que sea posible y apoyando”.

Al inicio del recorrido la comitiva llegó hasta lo que era la casa de Irene Flores. De la casa de una vecina salió la dama de la tercera edad y dijo con voz entrecortada: “Me siento triste, abatida, después de tantos años que me pase esto”. Esto porque lo único que sobrevivió de la estructura fueron las paredes y la puerta de entrada. En la puerta se encontraba el cuadro de la Divina Misericordia.

A pocos pasos se encontraba Bangie Betancourt quien detalló que “se nos fue el techo, pero gracias a Dios estamos bien, estamos con vida”. Justo al lado, su tío Roberto Betancourt solo le quedó un cuarto de su casa y relató el acontecimiento: “Estaba durmiendo y sentí una ráfaga, me desperté y los cines se levantaron. Me refugié en una esquina. No hubo nada que pudiera hacer”.

Uno de los auxiliadores de la comunidad es José Quiñonez, quien también perdió su techo y gran parte de sus pertenencias, dijo: “Fue monstruoso. Luego salimos a ayudar a todos los vecinos”. Para Ramón Jorge que perdió todo su hogar a excepción de las paredes, mirando a la imagen del corazón de María que no se cayó explicó que la Virgen lo protegió.

Miguel Rosado sostuvo desde un tercer piso al observar lo que fue su hogar. “Todo fue devastador, para todo Puerto Rico, para la comunidad y para mí”. Otro de los afectados fue Carlos Esqueldo, quien aseguró no haber visto nada igual a este fenómeno atmosférico en su vida. Lamentablemente lo perdió todo. “No quedó nada, no tengo nada, ni ropa. Llevo todos los días con unas chancletas. Pasé el huracán en mi casa. Todo se lo llevó”, dijo Esqueldo. Ya al final del recorrido, en un patio se encontraban en una barbacoa improvisada Amparo Rivera Benites, quien perdió su techo, todo lo que se encontraba dentro de su hogar y tiene que alimentar a sus niños.

Posteriormente, personal voluntario de Cáritas diligenció parte de las necesidades identificadas. Para los interesados en enviar ayuda y donativos a Cáritas de Puerto Rico se pueden comunicar al siguiente número: 787-300-4953.

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