Getting your Trinity Audio player ready...

La trata humana es una práctica deplorable que ocurre a nivel global y también en nuestra Isla. Es un delito, que consiste en el reclutamiento, alojamiento, transportación u obtención de una o más personas para prestar labor o servicios a través del uso de fuerza, fraude o coerción, con el propósito de someterlo a servidumbre física y/o monetaria, o esclavitud. De acuerdo con los datos provistos por Home Land Security, agencia federal que se encarga de investigar y encauzar los casos relacionados con trata humana en todo el territorio estadounidense, 80% de los casos se relacionan con el uso comercial de las personas para actos sexuales. En el caso de menores de 18 años, se considera que, aunque no exista fraude, fuerza o coerción, la persona inducida a cometer los actos no tiene capacidad de consentir en los mismos y existe trata humana. Es un negocio lucrativo que genera, según estimados de Home Land Security, $150 billones anuales, siendo el segundo crimen organizado más lucrativo del mundo. 

La trata humana no solo se relaciona con el tráfico sexual de personas, sino que también puede darse dentro del marco de promesas engañosas de trabajo que resulten en trabajos forzosos. En todos los casos es una forma de explotación que se logra por medio de falsas promesas, violencia física o sexual, secuestro, restricción de la libertad, amenazas de deportación y/o manipulación psicológica.

La mayor parte de las víctimas de estos delitos se reclutan por medio de juegos electrónicos, redes sociales, secuestros, ofertas de empleo fraudulentas, redes de prostitución y de narcotráfico o inclusivo a través de familiares o conocidos. Es un problema global que ocurre dentro de diferentes culturas y países. La peculiaridad de este problema es que muchas veces las víctimas no se reconocen a sí mismas como tales, temen por la seguridad de sus familiares y/o no saben cómo buscar ayuda. Su magnitud es tal que se estima que en mundo existen al menos 800,000 víctimas de trata humana cada año y en el territorio de Estados Unidos entre 14,500 y 17,500 víctimas. Un 55% de las víctimas son mujeres y niñas y un 45% hombres o niños.

La Doctrina Social de la Iglesia Católica (CDSI) nos enseña que la dignidad del ser humano es inviolable y es el fundamento de toda sociedad fundada sobre la doctrina cristiana. Leemos en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 132-133: “Una sociedad justa puede ser realizada solamente en el respeto de la dignidad trascendente de la persona humana. Esta representa el fin último de la sociedad que a ella está ordenada… En ningún caso la persona humana puede ser instrumentalizada para fines ajenos a su mismo desarrollo… La persona no puede estar finalizada a proyectos de carácter económico, social o político, impuestos por autoridad alguna, ni siquiera en nombre del presunto progreso de la comunidad civil en su conjunto o de otras personas, en el presente o en el futuro.” Señala, además, al uso de los niños para el comercio sexual, al trabajo forzoso de éstos para fines comerciales y su uso en conflictos armados, como una alta afrenta a la dignidad de éstos (CDSI 245).

El 8 de febrero de 2024, como parte de la X Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la trata de personas, el Papa Francisco hace a toda la humanidad un llamamiento; “abrir los ojos y los oídos, reconocer la dignidad de cada persona y actuar contra la trata y contra toda forma de explotación”. “Es posible combatir la trata, pero es necesario llegar a la raíz del fenómeno, erradicando las causas. Si cerramos nuestros ojos y oídos, si permanecemos inertes, seremos cómplices”. En su mensaje, el Papa Francisco nos pide a cada uno de nosotros que no nos hagamos indiferentes ante el problema de la trata humana, que estemos pendientes para tender una mano a las víctimas e identifica a la trata humana como la esclavitud de los tiempos modernos. Nos dice el Papa: “Comprometámonos a rezar y actuar por esta causa de la dignidad: rezar y actuar tanto personalmente como en las familias, en las comunidades parroquiales y religiosas, en las asociaciones y en los movimientos eclesiales, así como en los distintos ámbitos sociales y políticos”.

(Puede enviar su comentario al correo electrónico: casa.doctrinasocial@gmail.com).

Nélida Hernández

Consejo de Acción Social Arquidiocesano