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Con elegancia Cheslie Kryst, Miss USA 2019, hacia buen uso de sus redes sociales. Millones seguían sus publicaciones elocuentes y con razón. La también abogada exitosa era un icono naciente de la mujer afroamericana que superó toda adversidad y rompió esquemas para destacarse en los duros tiempos del 2020. En las pantallas digitales la reina de belleza utilizó su influencia para crear conciencia y edificar un mundo mejor. Al otro lado, la realidad era abismalmente distinta. Al soltar el celular una depresión profunda amenazaba su vida. Solo su madre y unos pocos sabían de la situación tan crítica. Trágicamente, la depresión la alcanzó al inicio del 2022. Descansa en paz Cheslie. Esto demuestra el contraste tan extremo entre lo digital y lo real.

La realidad siempre superará a cualquier mundo alterno. Pero cuando llega la pregunta, ¿cuál influye más en la toma de decisiones o ideas? El asunto se “pixela” un poco. La brecha de tiempo de los usuarios en el internet cada año se amplía. Datos estadísticos señalan que el tiempo promedio de usuarios en Internet a nivel global (2020) fue de ¡6 horas con 54 minutos al día! Si duermen, su tiempo en el mundo virtual se acerca a restante tiempo despiertos. Por ello, esta interrogante pudiera tener cada vez más relevancia o monetización.

¿El mundo digital miente? Hay que recordar el interrogatorio que hiciera la Representante de EE.UU. Alexandra Ocasio-Cortez al CEO de Facebook Marc Zukerberg para el 2019. Ocasio le preguntó si verificaban datos para evitar difundir desinformación en el marco de las elecciones. Zukerberg contestó: “Creo que mentir es malo y si usted publicara un anuncio con una mentira sería malo”. Ocasio increpó nuevamente: “¿Eliminan o no las mentiras? ¿Sí o no? No hablo de propaganda”. Zukerberg contestó: “Depende del contexto en el que aparezca… publicaciones orgánicas, anuncios”.

Lo cierto es que la Internet ha sido un avance tremendo, un facilitador por excelencia y una herramienta invaluable. Pero como el martillo sirve para edificar, también puede usarse para destruir. Dicta el refrán: El problema no es la flecha, es el indio. ¿Pareciera que para algunos sectores del mundo virtual está en venta el servicio de redefinir la verdad, crear percepciones y moldear la sociedad a su antojo? ¿Y qué decir de los trolls digitales como mercenarios de las redes sociales?

La Iglesia Católica -que somos todos en este camino junto en clave sinodal-misionera, la ley natural y valores morales que esta promueve, los Obispos y hasta el propio Papa Francisco han sido, son y serán un foco de ataques mediáticos y digitales por excelencia. Las Sagradas Escrituras hablan de persecución que hoy sería de tipo digital. Queda en cada fiel conocer, defender y amar la Iglesia. Además, reflexionar, crear conciencia e identificar estas invitaciones maliciosas para no caer en el juego digital -¿contratado?- que solo busca atinar un golpe más, crear percepciones o dividir al cuerpo de Cristo que es la Iglesia.

Enrique I. López López

e.lopez@elvisitantepr.com 

X: @Enrique_LopezEV