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A un grupo de niños de primaria se les preguntó: ¿Qué es para ti amar? Las respuestas fueron asombrosas. Comparto algunas de muchas.

Cuando abuela tuvo artritis, no podía doblarse para pintarse las uñas como antes. Se las pinta abuelo, aunque sus manos también tienen artritis. Eso es amor.

Cuando alguien te ama, el modo como dice tu nombre es diferente. Así sabes que tu nombre está a salvo en su boca.

Amor es cuando tú sales a comer fuera y le das a otro la mayor parte de tus papitas fritas, sin obligarle a que te dé de las suyas.

Amor es lo que te ayuda a sonreír cuando estás cansado.

Amor es cuando mi mamá hace café para papi, y ella toma un sorbo antes de dárselo a él, para asegurarse de que sabe bien.

Amor es lo que te acompaña en el cuarto en Navidad, si te cesas de abrir regalos y abres tu oído.

Amor es cuando tu besas a cada rato. Cuando te cansas de besar, todavía deseas estar juntos y te pones más hablador. Mami y papi son así. ¡Se ven tan bien cuando se besan!

Si quieres amar de la mejor manera debes comenzar con un amigo que te cae mal.

Amor es cuando le dices a otro que te gusta su camisa, y ves que la sigue usando cada día.

Si en realidad no amas, no debes decirlo. Pero si lo sientes, debes decirlo mucho.  La gente se olvida.

La mejor definición de todas es la de un niño de cuatro años, al enterarse de que su vecino, ya viejo, había perdido a su mujer. Viéndolo llorar, el niño entró al patio donde aquel lloraba, se subió a su falda y se quedó allí callado. Cuando su mamá le preguntó que le había dicho al vecino, el niño dijo: “Nada, le ayudé a llorar”.

El viejo compositor se pregunta en preciosa melodía: “Qué es el amor? ¿Oh, qué será? “La respuesta casi siempre se detiene y regodea en lo sensorial, el placer profundo que conlleva movimiento a lo sexual. Es amor, pero primitivo. La pena es ver que muchas parejas se estancan en esa etapa, y ponen en ella la fuerza de su misma relación. Pero eso pasa, como las rosas a las que cantaba Calderón: “a la tarde serán lástima vana”.

La mejor definición, la más profunda, y no hablada sino actuada, es la del divino Maestro: “Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos”. Es un amor que conlleva martirio, como en el caso de Jesús, como en el caso de casados que atraviesan dolorosa experiencias y desengaños. Es el amor que crea, que produce al mundo. En el caso del matrimonio es el amor procreador, prolongado en el seguir creando durante la crianza del nacido. Y más aún, creando al ser faro de luz en la comunidad donde conviven. Por eso el amor matrimonial, també en la pareja estéril, se expande de muchas formas por donde se mueve la pareja amorosa. Decía el poeta: “Porque el que da a sus hermanos, rosas de consejos sanos y palabras amorosas, siempre le queda en las manos, algún perfume de rosas”.

Padre Jorge Ambert, SJ

Para El Visitante