Iniciamos con este domingo el sagrado tiempo del Adviento en el que nos preparamos para la venida, llegada del Señor. Lo iniciamos con las primeras vísperas de este primer domingo de Adviento y lo concluiremos justo antes de las primeras vísperas de la Natividad de nuestro Señor.

Podemos dividir este sagrado tiempo en dos partes: la primera, desde su inicio hasta el 16 de diciembre en el que la liturgia marca un claro carácter escatológico y la segunda desde el 17 de diciembre donde nos centramos más en la preparación a la fiesta de la Natividad. Estas segundas se llaman ferias privilegiadas de Adviento y en nuestro pueblo celebramos las Misas de aguinaldo. Por estos dos motivos, el Adviento se presenta como un tiempo de piadosa y alegre esperanza. (normas universales sobre el año litúrgico y el calendario #39)

El tema del último juicio permea históricamente en este primer domingo de Adviento, pero es un recordatorio que la liturgia de la Palabra, por boca del apóstol Pablo nos recuerda desde un elemento muy importante en la vida cristiana, el amor. «Que el Señor los colme y los haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos… y que afiance así sus corazones, de modo que se presenten ante Dios, nuestro Padre, santos e irreprochables» (1Tes 3,12-13). Pablo, habiendo recibido las buenas noticias de la fe de su comunidad en Tesalónica que Timoteo le trae, da gracias a Dios por ello, recordando la importancia del amor de Dios que debe llenar la vida de la comunidad de cara a la «venida de nuestro Señor Jesucristo, con todos sus santos».(1Tes 4,13)

Dicho amor de Dios ha de mover nuestro camino de preparación a la Navidad y de igual forma ha de mover siempre nuestra vida cotidiana. No nos asustan los signos de los que habla el Señor en el evangelio ni las dificultades o carencias de la vida cotidiana, pues tenemos claro que la promesa de Yahvé por medio de Jeremías se ha cumplido en Cristo que nace en Belén. Es por esto que la oración colecta de la liturgia de este domingo nos lleva a pedir que las prácticas de las buenas obras nos permitan salir al encuentro del Señor y con ello ganarnos el reino eterno.

Adviento tiempo de piadosa y alegre esperanza en la que con la ayuda de la Liturgia y la Palabra de Dios nos preparamos al encuentro con el recién nacido de Belén y de igual forma recordamos que caminamos hacia el encuentro con el Señor donde el único examen será el amor. Que estos días nos propongamos crecer en amor a Dios y a los hermanos con muchos detalles que silenciosamente vayan manifestando nuestra mirada al cielo y a la estrella de Belén.

P. Francisco J. Santiago Torres

Para El Visitante

Jeremías 33, 14-16

Salmo 24

1Tes 3, 12-4, 2

Lc 21, 25-28.34-36

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here