Si padece de alta presión o de enfermedades coronarias, tiene más de 40 años y no cuida su presión, alimentación, ni visita su médico sepa que está en riesgo de sufrir un fallo cardíaco. Según explicó el cardiólogo, Dr. Iván Lladó esta es una condición que resulta de la incapacidad del corazón en llenarse y bombear la sangre eficientemente para suplir las necesidades metabólicas de los tejidos.
“Cuando falla esa capacidad es porque el corazón se ha debilitado y no tiene la fuerza para impulsar la sangre, que es la encargada de llevar el oxígeno y los nutrientes a los tejidos para funcionar adecuadamente, y como no puede hacerlo entonces resulta en un fallo cardíaco”, describió.

A su vez explicó que aquellos que no tienen problemas cardíacos, su corazón late con una fuerza (fracción de expulsión) de 55 % o más. Mientras que los pacientes que sufren un infarto, pierden tejido y esto provoca que baje la fracción de expulsión a un 30 o 40 %, quiere decir que no tiene la fuerza suficiente y surge el fallo.

El Dr. Lladó comentó que los pacientes hipertensos y que no hacen nada para controlar su presión durante mucho tiempo, “provocan que el corazón se vaya engrosando, se dilata, se agranda, pierda fuerza y cae en fallo. Por eso la insistencia de que estos pacientes tengan un cuidado especial de su alimentación, medicamentos y las visitas al médico son esenciales”.

Sobre la forma en que se diagnostica esta condición, el cardiólogo precisó que la mayoría de las veces la persona llega a sala de emergencias con una sintomatología que incluye fatiga, edema (hinchazón) en las extremidades y una respiración acelerada. Informó que se ordena que le haga una placa de pecho que permite ver si el corazón está agrandado o la base de los pulmones está llena de agua. Además de un electrocardiograma para ver si ha tenido un infarto previo.

Igualmente, destacó que otra prueba que facilita el diagnóstico es la Brain Natriuretic Peptide (BNP), esta mide una hormona que secreta el corazón, que ayuda a determinar cómo está su funcionamiento. “Cuando hay un fallo y el corazón tiene que trabajar más fuerte, los niveles de esta hormona aumentan”, precisó. Indicó que cuando hay duda se pueden hacer otros estudios como ecocardiogramas, sonograma cardíaco, estudios nucleares del corazón, resonancias magnéticas o cateterismo.

El Dr. Lladó señaló que en Estados Unidos se diagnostican unos 550 mil casos de fallo cardíaco anualmente y mueren 250 mil “esta enfermedad tiene un carácter severo de mortalidad”. Afirmó que un 50 % de los pacientes con fallo cardíaco pueden durar hasta 5 años luego del diagnóstico. No obstante enfatizó que tiene varios pacientes que han durado más tiempo y sobrepasan esas expectativas de vida por su fe en Dios “hay pacientes que me han dicho tengo un fallo, pero tengo a Cristo en mi corazón. Esto sumado a una dieta baja en sal, cuidar el peso, tomar los medicamentos y visitar al médico puede hacer la diferencia”.

Mencionó que hay tres medicamentos en la línea de acción para tratar el fallo cardíaco: los diuréticos, que eliminan el exceso de agua que se acumula por la insuficiencia del corazón; los Bloqueadores de la encima convertaza y los Bloqueadores AT1, ambos son bloqueadores a nivel celular que modulan las respuestas neuro hormonales del cuerpo cuando el paciente está en fallo. “Estos medicamentos regulan las hormonas para que no afecten el corazón, entonces las arterias se dilatan (vaso dilatación) y el corazón trabaja sin hacer tanto esfuerzo”, reiteró.

Añadió que: “Luego que el paciente se estabiliza se le recetan betabloqueadores para evitar que las hormonas que se activan le hagan daño a las células cardíacas. Estos pacientes se tienen que pesar diariamente porque si ganan más de dos libras quiere decir que están reteniendo líquido. Su dieta no debe pasar de dos gramos de sal diarios y no deben exceder de un litro de agua al día”, recomendó.

Por último, el cardiólogo comentó que hay pacientes que requieren marcapasos especiales, desfibriladores y hasta trasplantes del corazón (humano a humano). “Al momento se están investigando los corazones artificiales y el uso de ingeniería biogenética con células madres como futuras terapias”, puntualizó.

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