Getting your Trinity Audio player ready...


En la bulliciosa temporada navideña, los pesebres nos recuerdan la esencia de la navidad: el nacimiento de Jesús. Estas representaciones visuales no solo son adornos festivos, sino lecciones significativas que transmitimos a nuestros hijos, cimentando valores fundamentales que trascienden el ajetreo de la temporada. Algunas de las enseñanzas que podemos otorgarles a nuestros hijos a través de los pesebres son las siguientes:

Humildad y sencillez. Los pesebres nos enseñan la humildad, reflejada en el entorno modesto donde nació Jesús. Este mensaje poderoso nos invita a apreciar la belleza en la simplicidad, recordándonos que la grandeza puede emerger de lugares aparentemente humildes.

Importancia de la familia. La escena del pesebre nos presenta a la Sagrada Familia: María, José y el recién nacido Jesús. Esta representación destaca la importancia de la unidad familiar y la protección mutua, inspirándonos a fortalecer los lazos familiares en medio de las festividades.

Generosidad y dar sin esperar nada a cambio. Los tres Reyes Magos llevan regalos al niño Jesús, simbolizando la generosidad y el acto de dar sin esperar recompensa. Este aspecto del pesebre nos impulsa a fomentar la generosidad en nuestros hijos, enseñándoles la alegría de compartir con los demás.

Fe y esperanza. La estrella que guía a los pastores y magos simboliza la fe y la esperanza. Los pesebres nos invitan a cultivar la fe en algo más grande que nosotros mismos, infundiendo a nuestros hijos una esperanza perdurable incluso en los tiempos más desafiantes.

Respeto por la diversidad. La diversidad de personajes en el pesebre, con perfiles de personas distintos como pastores y magos de Oriente distintos entre sí, nos enseña a apreciar y respetar la diversidad en nuestra comunidad. Esto brinda una oportunidad valiosa para conversar con nuestros hijos sobre la importancia de la inclusión y el respeto hacia todos.

Gratitud por los regalos de la vida. La modesta cuna de Jesús en un pesebre de Belén nos recuerda la gratitud por los regalos de la vida. Nos inspira a inculcar en nuestros hijos la apreciación por lo que tienen y a reconocer las bendiciones cotidianas.


Los pesebres son más que simples decoraciones navideñas; son enseñanzas que impactan a nuestros hijos de maneras profundas y duraderas. Al mirar el pesebre con ojos de asombro y reverencia, damos a nuestros hijos un regalo intangible pero invaluable: las lecciones eternas de amor, humildad, generosidad y fe que trascienden el espíritu navideño para iluminar toda la vida. Que estas enseñanzas perduren en cada rincón de nuestros hogares y comunidades, inspirando acciones significativas y recordándonos siempre el verdadero significado de la Navidad. ¡Feliz y bendecida Navidad para todos!

Luis Enrique Ramos ZapataPara El Visitante