Sandra Encarnación es madre soltera, actualmente reside en una caseta de campaña en la Cancha Damaso Serrano en el Barrio Fortuna de Luquillo, junto a sus hijos de 18 y 13 años. Aunque parezca increíble Sandra es una de las cinco familias que lleva casi 3 meses viviendo en la cancha ante la falta de un hogar seguro para vivir.

Sandra relató que vivía en los bajos de la casa de su madre en el Barrio Fortuna y que el huracán Irma inundó la casa y dañó parte de sus pertenencias. “No me podía quedar allí. Me fui a una casa de cemento pensando que sería mejor y fue peor. Cuando anunciaron el huracán María coloqué unas parrillas por dentro de las ventanas, pero el viento fue tan fuerte que rompió dos ventanas. El viento y agua destruyeron lo poco que me quedaba”, narró con los ojos llenos de lágrimas.

Continuó diciendo que: “Es bien difícil vivir aquí, en una mini caseta con prácticamente nada porque ni luz tenemos. Los días aquí son eternos. Me levanto a las 4:30 a. m. a veces antes por el ruido de los carros que pasan. Recojo como puedo, hago alguna diligencia y regreso. Soy la encargada de la cocina”.

Sobre esto indicó que el municipio les dona alimentos y con eso ella cocinar para todos. Asimismo, indicó que un ciudadano les trae hielo diariamente. También les llevaron estufas de gas, agua y artículos de primera necesidad.

Relacionado a cómo sus hijos han afrontado esta situación, manifestó que: “A veces me preguntan, cuándo vamos a tener nuestra casa”. Sandra detalló que desde que abrió la escuela donde estudian sus hijos siempre han asistido. “Logré salvar todos sus materiales escolares. Cuando llegan por la tarde, se meten a la caseta a hacer sus asignaciones y de ahí no salen hasta que las terminan”, enfatizó la enfermera graduada desempleada que está a la espera de un trabajo. Le ofrecieron uno en un centro de envejecientes que no ha abierto por falta de un permiso.

Sandra afirmó que además de una casa necesita juegos de cuarto, por lo menos para sus hijos, así como un juego de sala y los enseres básicos. Cabe mencionar, que el Departamento de la Vivienda le entregó unos vouchers de Sección 8 y está a la espera de que le consigan una vivienda.

“No quisiera pasar la Navidad, pero creo que la pasaré aquí. Deseo tener mi casa, un trabajo y estar tranquila con mis hijos”, comentó entre sollozos.

Si desea ayudar a que Sandra y sus hijos puede enviar su donativo a: Cáritas de Puerto Rico, P.O. Box 8812, San Juan P.R. 00910- 0812 o llamar al 787-300-4953 para más información.

 

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