José Aníbal Rodríguez Alvarado es un hombre humilde, de mucha fe, jubilado, que vive la pobreza con dignidad. Perdió un ojo en un accidente y fue cesanteado de su trabajo de guardia de seguridad por la Ley 7. Para ganar unos dólares adicionales hace patios. También es ministro extraordinario de la Comunión y frecuentemente lo buscan para rezar rosarios.

Vive en la falda de las imponentes montañas del sur en las Parcelas Vázquez de Salinas, donde la brisa del Mar Caribe llega y las huellas del huracán María aún son evidentes. Una de las cicatrices del temporal es lo que queda de la casita de José Aníbal.

“¿Preocupado? No. Eso son cosas materiales, se pueden recuperar poco a poco. Lo más importante es la vida espiritual, estar en paz con Dios. Me preocupan los que le dan más importancia a si los celulares funcionan que a Dios”, sostuvo el hombre desde los escombros de su casa.

Pasó el huracán en casa de su hermana (que también perdió parte del techo) donde actualmente vive, a pasos de su casa. Desde allí vio cómo su hogar se derrumbó. A su casa se le fue el techo, las ventanas y las paredes se afectaron seriamente. Sobre esto, dijo: “Ahora sé cuán cerca estábamos de Dios. Durante el huracán veía como mi casita se mecía…”.

Relató que cuando vio su casa se sonrió porque hace tiempo pensaba construirla de cemento y le había pedido a Dios que lo ayudase. “Pero no pensé que tendría que reconstruir mi casita tan pronto, no había podido porque las cosas no estaban buenas”, manifestó.

José Aníbal lo perdió todo, cama, enseres y  muebles. Luego del huracán se ha dedicado a ayudar a vecinos y amigos en la comunidad. “Ayudo a todo el que puedo, lo mío para lo último porque hay gente con familiares que necesitan más”, dijo el hombre con una sencillez avasalladora.

Cuando se le preguntó, qué desea para esta Navidad, contestó: “Que mis vecinos no pasen necesidades”. Destacó la asistencia de la Iglesia en su caso y en su comunidad. Relató que casi se le salen las lágrimas cuando le trajeron una lámpara con placa solar. Al momento FEMA vino a visitar a su hermana, pero a él no.

Si desea ayudar a José Aníbal puede enviar su donativo a: Cáritas de Puerto Rico, P.O. Box 8812, San Juan P.R. 00910- 0812 o llamar al 787-300-4953 para más información.

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