Hacerse un mismo corazón

         Dame, Señor, los sentimientos de tu mismo Corazón. Dilata la fortaleza de mi amor para que pueda adentrarme en la región espesa de tus dolores infinitos y permanecer silenciosa y reverentemente unida a Ti en la hora amarga de tu Pasión.

 

Préstame tu mismo Corazón para vivir plenamente las riquezas insondables de tu sangriento recorrido e imprime en mi alma las huellas hondas de tus mismos sufrimientos, para que tu Pasión se reproduzca de nuevo en la tierra de mi pobre corazón, que siente nostalgias infinitas de hacerse uno solo con el tuyo.

 

Dame de tu sentencia a muerte y de tu vida divina

         Sentencia a muerte, Señor, mis caprichos, mis enfermedades morales, mis defectos. Senténciame a muerte para conseguir la vida… y para pasar contigo las etapas de tu divina misión. Pero dame fortaleza para aceptar mi sentencia y jamás volver mi rostro cuando lentamente se vaya cumpliendo mi condena.

Dame de tu sentencia a muerte y de tu vida divina.

 

Dialogando con la cruz

“¡Oh Cruz amada, tanto tiempo deseada!”. Que al llegar a Tu madero seco no me vuelva atrás… Que sepa abrazarme con él hasta morir contigo.

 

No se debe estar mal en la Cruz cuando se está contigo y como Tú. Quiero subir, dame la mano.

“Jesús, hasta que no esté como Tú, no diré basta”. Tan pronto, Dios mío, como dice ¡basta! mi amor.

Enséñame el secreto de la Cruz que no conozco. ¿Qué voy a hacer cuando al mirarte me encuentre tan poco parecida a Ti? Dame valor para lanzarme.

Dios… Dios… Clava en mi vida el misterio de esta Cruz.

 

Dos abismos

         ¡Crucifijo!, la expresión más viva del amor. Aquí se dan cita todos los abismos… ¡la nada y el todo!

 

(Monasterio “Madre de Dios” , Bo. Pugnado, Manatí)

 

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