Muy apreciados hermanos Coordinadores de Catequesis y Catequistas:

Un saludo afectuoso y fraterno a cada uno de ustedes.

Quisiéramos expresar en palabras los sentimientos que brotan de nuestros corazones luego de haber vivido unas semanas tan intensas y duras como las que nos ha tocado vivir en nuestra bendita Isla del Encanto.

San Pablo en su carta a los Romanos nos dice: «Soy consciente de que los sufrimientos del tiempo presente no se pueden comparar con la gloria que se ha de manifestar en nosotros. Incluso la creación espera ansiosa y desea vivamente el momento en que se revele nuestra condición de hijos de Dios» (Rm 8, 18-19).

La Providencia de Dios ha permitido que hayamos vivido el embate y los estragos de un huracán. La naturaleza se ha manifestado en toda su expresión y hemos sido más que testigos del daño que puede ocasionar un fenómeno atmosférico como el reciente. Pero, cada uno de esos detalles ya ustedes y todos nosotros los conocemos.

Quisiéramos desde aquí enfocar la atención en una mirada más allá de todo eso… Las dificultades, el desasosiego, el no saber qué hacer…. la ausencia de lo más básico y lo necesario nos ha hecho mirar y clamar al Cielo…. «Si el afligido invoca al Señor, Él lo escucha». Hemos experimentado que «solo Dios es nuestro refugio y fortaleza». Hemos sabido que solo en Dios puede descansar nuestra alma.

Muchos de ustedes habrán perdido muchas cosas… incluso quizás lo más básico… lo esencial para vivir… No sabemos todos los detalles, pero sí sabemos que la esperanza nunca nos será arrebatada. El jíbaro puertorriqueño decía que «Dios aprieta, pero no ahoga». Y hoy esa expresión popular se hace más patente que nunca.

Compañero y hermano catequista… aunque el huracán te haya arrebatado muchas cosas, no dejes que te arrebate la esperanza… no dejes que te arrebate la ilusión de vivir… no dejes que se pierdan esos deseos de evangelizar. Descubramos a Dios en todos estos momentos que estamos viviendo día a día.

Cada uno de nosotros ha tenido diversas experiencias… Nuestros niños, nuestros jóvenes han vivido momentos que nunca ni pensaron ni se imaginaron que vivirían… Descubramos a Dios detrás de cada una de ellas… Esas experiencias son vida… son momentos de aprendizaje…

En algún momento te volverás a encontrar con tus catequizandos…. ¡No quites tus manos del arado! Con esos niños y jóvenes descubre la voz de Dios… Descubre lo que es cumplir la voluntad de Dios desde lo más difícil… Descubre el valor de la creación…. lo que vale una gota de agua… la importancia de vivir en la luz y no en medio de tinieblas… Tiende tu mano al que está abatido… Como nos dice el Eclesiástico «Tiende también tu mano al pobre, para que tu bendición sea completa. Sé generoso con todos los vivos y no niegues tu piedad a los difuntos. No te retraigas ante los que lloran, y aflígete con los afligidos. No tardes en visitar al enfermo, que haciendo estas obras te harás querer. En todas tus acciones ten presente tu fin, y así jamás cometerás pecado» (Eclo 7, 32).

Este es el momento de estar firmes en medio de la tribulación. Que el amor de Dios y la alegría de vivir… el poder estar aquí… sea lo que nos sostenga. «¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada?… Como dice la Escritura: Por ti nos matan cada día, nos tratan como a ovejas de matadero. Pero en todo esto salimos más que vencedores gracias a aquel que nos amó. Pues estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni las potestades, ni la altura ni la profundidad, ni cualquier otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro» (Rm 8, 35-39).

Como catequistas escogidos y llamados por Jesucristo, nos toca seguir con nuestro llamado de evangelizar a nuestros niños, jóvenes y adultos. Se comprende que las circunstancias de cada una de nuestras parroquias deben ser evaluadas y eso puede llevarnos a modificar horarios, días, etc., al menos de manera temporera. Ejemplo: ofrecer la catequesis más temprano u otro día por la falta de electricidad. Al principio llegarán pocos, como ha sido la experiencia de las parroquias que ya han iniciado sus encuentros. Nos alegramos mucho de las parroquias que ya han comenzado.

El itinerario establecido para la celebración del Sacramento de la Confirmación fue alterado por el huracán. Ya fueron asignadas fechas nuevas a los sacerdotes e informadas. Si alguien no ha recibido su fecha nueva, favor de comunicarse con su párroco.

Todos los cursos de formación fueron suspendidos para la seguridad de los participantes porque son impartidos de noche; comenzarán nuevamente en enero porque tenemos la esperanza que para entonces ya se haya resuelto el problema de la electricidad al menos en la mayoría de los pueblos. Se comenzará con un resumen de lo ya dado, por si alguien desea integrarse como nuevo, pueda hacerlo.

La oficina de catequesis, ya está trabajando en su horario regular y todos los libros e stán disponibles. En cuanto al informe de matrícula de catequesis, es importante que lo sigan trabajando con los números que finalicen en diciembre, para entregarlo en o antes del 12 de enero.

Catequista, el amor de Dios se ha manifestado en tu corazón… ábrelo a tu familia… a tu hermano… a tus seres queridos… a tus vecinos… La hermandad y la fraternidad serán las que nos ayuden a levantarnos como pueblo y como comunidad cristiana. El año pasado se nos hacía un llamado a reflexionar sobre la misericordia… Este es el momento de vivir la misericordia cristiana con el que más la necesita… El Señor y su bendita Madre, consuelo de afligidos, te darán fuerzas para continuar la misión que te han encomendado.

«Mantente fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida» (Ap 2, 10).

Comisión Diocesana de Catequesis

(Obispado de Arecibo)

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here