Con sentido de urgencia y ánimo de acción, la joven Natalia García Jimenez levantó su voz para pedir a toda persona de buena voluntad a no dejar pasar la oportunidad de ser escuchado que trae consigo el Sínodo sobre la sinodalidad. Natalia es la Coordinadora de Pastoral Juvenil de la Diócesis de Caguas y la representante del Caribe en el Organismo Internacional Consultivo de los Jóvenes (OICJ) del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida.

Natalia, natural de Caguas, representa a la zona del Caribe en el organismo consultivo que pertenece al Dicasterio y que fue producto de la XV Asamblea general originaria del Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional  (2018). Fue designada como representante junto a otros 20 representantes del mundo por regiones por un período de 3 años.

Natalia tuvo la oportunidad de participar de la apertura del Sínodo sobre la sinodalidad el 9 de octubre en el Aula Nueva del Sínodo junto a cardenales, obispos y representantes de movimientos laicales y 10 de octubre en la misa presidida por el Papa Francisco en la Basílica que inauguró oficialmente el Sínodo para la Iglesia Universal desde Roma. Además pudo reunirse con sus compañeros del OICJ y participó del proceso de escucha sinodal.

“Ser escuchada se siente espectacular, nunca pensé que la Iglesia nos diera esta oportunidad a los jóvenes, de expresarnos y decir lo que quisiéramos, lo que verdaderamente está en nuestros corazones. Hablamos como se dice aquí, a calzón quitao’, de lo que sentíamos de lo que no estábamos haciendo, lo que se hace. Y de lo que quizás no estábamos haciendo lo suficiente, que necesitamos hacer más. Que se habla mucho de sinodalidad, pero, quizás no somos tan sinodales. Pudimos decir eso y fuimos escuchados los jóvenes”, sentenció la joven de Caguas.

Sobre sus expectativas para el Sínodo en la etapa diocesana que emprende camino en cada Diócesis de Puerto Rico y que llegará a las parroquias, dijo que espera que nadie pierda esta oportunidad, que todo el pueblo de Dios participe, que se exprese y aproveche esto. “Está en el lema del Sínodo: participación. Así que espero que podamos ser escuchados en cada iglesia particular, que no dejemos pasar el Sínodo. Y que cuando pase el Sínodo que no quede como un documento, que sea acción para la Iglesia. Que hagamos misión luego de esta experiencia sinodal y que esto no se quede en una gaveta”.

 

Enrique I. López López

e.lópez@elvisitantepr.com

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