“Yo negué la existencia de Dios como parte de una rebeldía buscando independencia en mi casa, de la Iglesia e independencia de todos”, admitió Padre Víctor Rojas de la Parroquia la Inmaculada Concepción en Vega Alta.

Continuó diciendo: “Cuando yo tenía 18 años y estudiaba matemáticas y lógica en la Universidad de Puerto Rico llegué a decir en un grupo, no existe Dios y aparentemente demostrarlo con una mente aguda ante personas que no tenían suficiente juicio”.

Las expresiones de P. Víctor surgieron cuando se le preguntó su opinión sobre el ateísmo. “La existencia de Dios no se puede probar científicamente, pero es sentido común. Si partimos del fundamento de que los seres humanos no tenemos la vida por nosotros mismos, pues todos dependemos de alguna fuerza primaria inicial”, señaló.

El sacerdote que posee una licencia en teología moral de la Pontificia Universidad Gregoriana en Roma explicó que cuando los ateos insisten tanto en que no existe Dios, ese es su dios. “El ateísmo es decir que no existe Dios. Ellos no lo pueden probar ni de un lado ni de otro. Nosotros tampoco podemos, pero sí nos damos cuenta de que algo está primero y después de nosotros”, reiteró.

Igualmente, destacó que aunque Dios es uno y tiene un solo mensaje que es vida, verdad y amor, los hombres lo han entendido de muchas maneras. De ahí surge la posibilidad de explicar las diversas religiones. “Hay unas creencias más fundamentadas y otras que lo son menos. La cultura y la ciencia han descartado distintas falsas divinidades. Nosotros también hemos visto que la ciencia nos ha ayudado a depurar conceptos equivocados como el dios sol, el dios lluvia, entre otros”, sentenció.

Afirmó que los creyentes siguen un concepto de una fuerza primaria que llaman Dios. “Un Dios que es bueno porque todo lo creado es bueno, y el mal viene en cierta medida por nuestra deferencia al mal moral o espiritual porque el mal físico no tiene nada que ver con eso”.

Continuó diciendo en esa dirección y como ejemplo que si hizo un terremoto en Haití no tiene nada que ver con que muchas personas en ese país crean en el vudú: “Esos son conceptos completamente equivocados y dañinos. Mucho menos tiene que ver con el color de la piel”.

Por consiguiente, instó a los padres a que no se preocupen demasiado si sus hijos les dicen que no creen en Dios. “Es normal esa etapa de la rebeldía que se vive entre los 16 y 24 años” enfatizó.

Al tiempo indicó que una de las razones del ateísmo puede estar relacionada a la ausencia de amor. “Puede ser que quienes lo postulan no conocen el amor trascendente, permanente e incondicional de Dios”.

Del mismo modo, sostuvo que: “el que se declara ateo tiene una rebeldía que todavía no ha podido llegar a madurar. Una rebeldía contra aquellos que aparentemente eran sus mentores, sus guías que lo tiranizaron y por eso se mantiene en esa etapa porque no han entrado a la sensatez”.

Finalmente afirmó que, después de haber tirado todos los valores aprendidos por el piso, a los 20 años hizo conversión: “Me di cuenta que no podía negar su existencia, porque Él es quien le da sentido a mi vida”.

Desde entonces, P. Víctor se convirtió en un promotor de la existencia de Dios por encima del dolor, del pecado y de la muerte.

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