Tiempo de amor, alegría, solidaridad y esperanza.

Los Obispos de las cinco Diócesis y el Administrador Diocesano  de la Diócesis de Caguas felicitan al pueblo en Puerto Rico a través de las páginas de El Visitante con motivo de la Navidad 2016.


Mons. Roberto O. González Nieves, OFM
Arzobispo Metropolitano de San Juan

Queridos hermanos y hermanas, ¡Feliz Navidad!
Hoy, al celebrar una nueva Navidad, vuelven a resonar las palabras del ángel a los humildes pastores: “No teman. Les traigo una buena noticia, que causará gran alegría a todo el pueblo: hoy les ha nacido, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Mesías, el Señor”.
Hoy no solo ha nacido un Niño, sino que ese Niño se nos ha dado como Salvador, libertador, como camino, verdad y vida; ese Niño es luz de Dios que viene a iluminar nuestro caminar. ¡Esta es la buena noticia que se renueva cada Navidad! Hoy, esta buena noticia debe llenar de alegría y alimentar la esperanza de nuestro querido pueblo.
Decía el Papa Francisco: “Donde nace Dios, nace la esperanza: él trae la esperanza. Donde nace Dios, nace la paz. Y donde nace la paz, no hay lugar para el odio ni para la guerra” (Urbi et Orbe, 2015). Puerto Rico, hoy en este Niño nace tu esperanza. Desde él brota la luz que nos permitirá iluminar nuestro presente poco alentador y que estamos llamados a refundar. Los signos de este Niño son los signos que habrán de ser los pilares de nuestra reconstrucción: justicia, misericordia y humildad.
Que el Señor les bendiga.

Padre Obispo Rubén A. González Medina, CMF
Obispo de la Diócesis de Ponce

Estamos en Navidad, tiempo en que celebramos, que gracias al “Sí” de María, “sobre los que vivían en tierra de sombras, una luz resplandeció”.
Estamos en Navidad, época del año donde renace la alegría y la esperanza. Donde se renueva el sueño de Dios y se nos brinda una nueva oportunidad para repensar nuestra vida cristiana, y disponernos a colaborar en el proyecto de salvación revelado por Jesús, a quien reconocemos como el “Emmanuel; el Dios con nosotros”.
Estamos en Navidad, iniciando con nuestro Dios hecho hombre, un proyecto de evangelización, que nos lleve a compartir solidariamente con otros nuevas aventuras. Donde las dificultades se trasformen en desafíos, los problemas en soluciones. Las quejas en acciones reales de trasformación, los ritos trasnochados en retos, que nos hagan avanzar sin temor por nuevos caminos de justicia, libertad y paz.
Estamos en Navidad celebrando con nuestro pueblo la presencia de Dios hecho hombre, que camina con nosotros y no nos deja solos. Para que tampoco nosotros dejemos solos a los que nos rodean, especialmente a los más pobres y necesitados.
Estamos en Navidad tiempo para buscar, descubrir, y anunciar al Dios de la vida. Que estas fiestas que adoro tanto y son el encanto de Borinquen, sea para ti y tu familia una fuente de bendición. ¡Felicidades!

Mons. Daniel Fernández Torres
Obispo de la Diócesis de Arecibo

‘Amar’…es hacer el bien.
En esta temporada navideña te invito a redescubrir el verdadero significado del amor, aquel que Jesús quiso vivir y mostrarnos al nacer en una familia.
Dice el Papa Francisco en su Encíclica Amoris Laetitia que “el amor no es solo un sentimiento, sino que… ‘amar’… es ‘hacer el bien’”. En esa línea, el Santo Padre amplía con un llamado a la paciencia: “[…] El problema es cuando exigimos que las relaciones sean celestiales o que las personas sean perfectas, o… esperamos que solo se cumpla la propia voluntad”.
Asimismo, recuerda que el amor “detesta hacer sufrir a los demás”.
Que en este Año de la Familia que hemos iniciado en la Diócesis de Arecibo la resolución de todas las familias puertorriqueñas sea un eco del consejo del Papa a los matrimonios: “Nunca terminen el día sin hacer la paz”.

Padre Antonio Cartagena Veguilla
Administrador Diocesano de la Diócesis de Caguas, Sede Vacante

Cada año, con alegría, celebramos la Natividad del Señor, animándonos con la esperanza de la salvación, al recibir con gozo a nuestro Redentor y Salvador del mundo. El Papa Francisco nos señala que la Navidad somos cada uno de nosotros, cuando decidimos nacer de nuevo cada día y dejamos entrar a Dios en nuestras almas. También nos advierte que la Navidad suele ser una fiesta ruidosa por lo que nos vendría bien un poco de silencio para oír la voz del Señor; para que humildes y conscientes recibamos en el silencio de esa “noche de paz” al Salvador del mundo.
Atemperando a este tiempo de Navidad el lema que nos acompañará durante todo este año pastoral, les exhorto a todos: ¡Ánimo! no tengas miedo… nos ha nacido el Salvador del mundo… ¡Contémplalo!

Mons. Álvaro Corrada del Río, SJ
Obispo de la Diócesis de Mayagüez

La Navidad es alegría, y es solidaridad.
Puerto Rico está enfrentándose a una etapa nueva y difícil de su historia y de su cultura.
La verticalidad de Dios que nos crea y nos ama y nos envía a su Hijo es un llamado a ser creativos y humanos en nuestro trato horizontal con nuestros hermanos y hermanas. El dinamismo de cada persona, el amor por toda persona abre caminos nuevos entre nosotros.
Sin Dios nos quedamos en lo horizontal. Con Dios, el dinamismo de verticalidad motiva y mueve a la persona a crear y compartir.
Compartimos a nivel horizontal lo que somos y tenemos. A nivel vertical, orando y hablando con Dios recibimos luz, energía y alegría en nuestro vivir.
Dios hecho hombre, en la Navidad nos muestra el camino a seguir.
Nos asustamos por nuestros desastres económicos y culturales, pero miedo no tenemos pues Dios es bueno y es bueno ser puertorriqueños.
Vivimos horizontalmente para ayudar, construir y desarrollar, nos movernos verticalmente a la luz que nos viene de lo alto e ilumina todo hombre.
¡Feliz Navidad y Próspero Año 2017 a todos en Puerto Rico!
¡Jesucristo reine en nuestros corazones!

Mons. Eusebio Ramos Morales
Obispo de la Diócesis de Fajardo-Humacao

“La Virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel”, (Mt 1, 23).
Navidad es nacimiento de Jesús, Dios con nosotros, que abraza a la humanidad y se sumerge en la historia para recrearla y hacerla nueva. Dios Padre que se manifiesta prodigiosamente en la inocencia y fragilidad de un niño que nace a través de la Virgen María, que acoge la Palabra Divina en su corazón y en su vientre. Con Ella, José, padre adoptivo y esposo, y oyente de la Palabra que actúa con valentía y confianza en el Dios de la historia. María y José se convierten en instrumentos dinámicos y colaboradores vivos de la salvación que nos trae el Niño Dios. María y José, nos traen vida y nos anuncian salvación en el Niño Emmanuel.

Qué el Niño Dios renazca con su amor y su paz en cada corazón y en cada familia de los hombres y mujeres de nuestro pueblo puertorriqueño, y del mundo entero. Que su luz brille en medio de las tinieblas del miedo, la dispersión, la violencia y el odio que dañan la convivencia. Que su paz sane nuestras relaciones humanas para que emerja el respeto y la valoración digna de la vida de todo ser humano en nuestra tierra borincana. Que su presencia salvífica acogida, contemplada, vivida y anunciada, nos haga discípulos misioneros capaces de alimentar la fe y la esperanza de nuestra gente, de nuestros vecinos, y especialmente, en nuestros niños y jóvenes que reclaman vida y vida en abundancia. ¡Felicidades en la Navidad y el Año Nuevo para todos en esta linda tierra, desde, la Diócesis de El Yunque!

 

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