La juventud, divino tesoro dice el refranero de la tercera edad. Es un período de vida hermoso en el que se desarrolla el ser, se definen metas, se crece y madura. Se pasa de la infancia a una próxima etapa. También es un modo de vivir… Estas semanas convergen dos acontecimientos con relación a la juventud puertorriqueña, uno esperanzador lleno de bendiciones. El primero es la multitud de jóvenes puertorriqueños que asisten a Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) 2023 a celebrarse en Lisboa. El segundo, una espada que atravesó nuestro corazón de pueblo con una masacre de 4 adolescentes y un joven en Carolina y Loíza. 

Sobre el primero, la multitud de jóvenes boricuas que se ha dado la oportunidad de peregrinar a tierras europeas para un encuentro con el Papa Francisco es muy notable. Las fotos de cientos de peregrinos en decenas de grupos juveniles (parroquiales, diocesanos, de grupos apostólicos y órdenes religiosas) deja claro que la mono estrellada hondeará con fuerza en Lisboa. El esfuerzo, las esperanzas, la fe y los anhelos de estos jóvenes por un encuentro con Dios mediante la jornada con el Papa Francisco solo exige oraciones de la iglesia que peregrina en suelo boricua. Esta JMJ tiene como tema la cita bíblica: “María se levantó y partió sin demora”, (Lc 1, 39).

Sobre el segundo, cuanta consternación, tristeza e impacto hemos sentido como pueblo ante esta tragedia. Solo podemos pedir a Dios conceda la paz, el descanso eterno a estos cuatro adolescentes y un joven. Y le conceda a cada una de sus familias la serenidad necesaria para afrontar este dolor. Este clamor también va acompañado de un pedido de justicia ante la muerte a punta de pistola. 

Claro que no puede haber una alegría absoluta hasta que nuestra juventud completa esté a salvo y en el buen camino. Rescatemos a la juventud de la violencia que los envía a un campo de tiro. No es una tontería, los grupos de pastoral juvenil ofrecen un espacio de confraternización sana y sosegada; donde se propicia la vivencia de la fe y la formación. 

Reflexionemos juntos ante la mirada silenciosa de nuestros niños y jóvenes: ¿Cómo es mi vivencia de la fe? ¿Es la fe algo secundario y sin importancia o es algo determinante en mi vida? ¿Qué ejemplo doy? ¿Cuáles son las prioridades de mi vida?

Enrique I. López López

e.lopez@elvisitantepr.com

Twitter: @Enrique_LopezEV

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