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Los niños y la verdadera alegría  

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¿Qué dice Jesús sobre la simpleza de los niños? “En verdad les digo: si no cambian y no llegan a ser como niños, nunca entrarán en el Reino de los Cielos. El que se haga pequeño como este niño, ese será el más grande en el Reino de los Cielos”, (Mt 18, 3). También dijo: “Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el Reino de los Cielos es de quienes son como ellos” (Mt 19, 4). En ambos pasajes bíblicos, Jesús nos deja saber que la sencillez e inocencia como la de los niños es lo realmente esencial para entrar a la patria celestial. La alegría, como la de los niños, también es ese elemento necesario para entrar al cielo. 

En la misa del 28 de mayo de 2018, el Papa Francisco en la Capilla Santa Marta se preguntó qué era la alegría, a lo que respondió definiendo la “alegría cristiana” como “la respiración o el modo de expresarse del cristiano”. Continuó diciendo que “un cristiano que no es alegre en el corazón no es un buen cristiano”, a lo que podemos preguntar: ¿el ‘cristiano’ amargado o triste debería llamarse verdaderamente cristiano? Porque aunque la vida del que sigue a Cristo no todo el tiempo es color de rosa – mucho menos la de Cristo fue así – la alegría debe predominar porque en Jesucristo nos sabemos salvados, amados y acompañados. Pero nos podemos preguntar también: ¿qué piensan los niños sobre la alegría? 

Este semanario dialogó con algunos niños de los niveles de catequesis de pre-comunión y biblia de la Parroquia Cristo Rey en La Rambla en Ponce para conocer lo que desde su conocimiento nos podían decir sobre la alegría. A la pregunta de qué es la alegría para ellos, algunos respondieron que es lo que sienten cuando juegan con sus amigos o cuando comparten con su familia. Sin embargo, algunos de ellos, de entre 9 y 11 años, respondieron que más allá de sentirse alegres en ciertos momentos, la alegría es eso “que transmites a las personas y a Dios”, según comentó Keysha Machado Almodóvar. De igual forma, la niña de 10 años añadió que esto es transmitido a los demás cuando hacemos cosas buenas y ayudamos a las personas, teniendo claro que los actos de buena voluntad se convierten en sentimientos positivos como la alegría. Por otra parte, cuando se le hizo la pregunta sobre si creía que la alegría y la felicidad era lo mismo respondió que no, “porque la alegría es una demostración de lo que sientes y la felicidad es el sentimiento”. Interesante, ¿no?

Los padres son los primeros formadores de las conductas, comportamientos y conocimientos de los niños. La familia es “iglesia doméstica” que enseña quién y cómo es Dios. Por eso, Jimena Trípari Rodríguez, también de 10 años comentó que “desde que era pequeña mis papás siempre me enseñaron que la felicidad viene de Dios”. Que bonito que sus padres se hayan encargado de enseñarle de quién proviene la verdadera alegría. Asimismo, Denialis Luna Valdés, expresó que uno de los momentos más alegres para ella fue cuando recibió por primera vez el Cuerpo de Cristo en la Comunión y que el conocer más sobre Dios en la catequesis y al leer la Biblia la hace sentir más alegre. De igual forma, su hermana Cristina, de 8 años dijo que la alegría para ella es “sonreír”. Y es que no tuvo que decir mucho para reflejar la alegría con su rostro una sonrisa a todas las preguntas. 

Joan Rentas Arrufat, catequista de la misma parroquia de la Diócesis de Ponce comentó que para ella y sus compañeros catequistas, la alegría comienza desde que los niños llegan a la parroquia para el encuentro semanal de formación en la fe, y que los niños se sienten alegres cuando se sienten acogidos, escuchados y atendidos. Uno de los momentos más alegres en su vida como catequista fue cuando recibió el llamado y respondió rápidamente porque sentía el deseo a formar niños en la catequesis parroquial. “La alegría para mí es un regalo, un don. La felicidad depende de cómo recibes el regalo de la alegría, cómo lo acoges y lo compartes. […] La alegría sale del corazón de Jesucristo, que se ha quedado en la Eucaristía”. Por último, María Enid González Correa, coordinadora de catequesis de la parroquia de La Rambla, añadió que “quienes se dejan sanar por Jesús son liberados del pecado y se libran también de la tristeza y del vacío interior”. 

Cuidemos y hablémosles a los niños sobre la verdadera alegría, no sobre esa que es pasajera, como quien va en un avión de vacaciones, que va y viene, pero no permanece en la nave ni de vacaciones por siempre. Hablémosle sobre la alegría que proviene de Cristo Jesús, quien se quedó con nosotros para siempre.

Jorge L. Rodríguez Guzmán 

j.rodriguez@elvisitantepr.com 

Twitter: jrodriguezev 

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