Madrid, España – En el inicio de su viaje apostólico a España, el cuarto de su pontificado, el Papa León XIV hizo un firme llamado a la reconciliación, al diálogo y a la superación de las divisiones que marcan a muchas sociedades contemporáneas. El Pontífice ofreció su primer discurso en suelo español este sábado en el Palacio Real de Madrid ante las autoridades del país, representantes de la sociedad civil y miembros del cuerpo diplomático.
Durante su intervención, el Santo Padre destacó la profunda huella que la fe cristiana ha dejado en la historia, la cultura y la identidad de España, al tiempo que subrayó la vigencia de ese legado para afrontar los desafíos actuales.
“No es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad”, afirmó León XIV al exhortar a abandonar las dinámicas de polarización que afectan a numerosos pueblos. El Papa advirtió que las narrativas divisivas simplifican la realidad y dificultan la búsqueda de soluciones comunes, mientras que el diálogo auténtico permite construir sociedades más justas y cohesionadas.
En su discurso, el Pontífice recordó que cada una de las etapas de su visita —Madrid, Barcelona y Canarias— permite descubrir distintos aspectos de la riqueza histórica y espiritual de España, nación que ha acogido el Evangelio durante casi dos mil años.
León XIV elogió las expresiones de religiosidad popular presentes en el país, así como la labor de cofradías, asociaciones caritativas y comunidades eclesiales que continúan dando testimonio de la fe cristiana. “Es un pueblo lleno de pasión, que ama la vida y lo manifiesta”, expresó.
Uno de los temas centrales de su mensaje fue la preocupación por el aumento de la polarización social y política. Ante este panorama, invitó a pasar de “las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad”, reconociendo la riqueza que puede surgir de la convivencia entre diferentes perspectivas.
El Santo Padre también reflexionó sobre el papel de Europa en el mundo actual y señaló que España desempeña una función fundamental dentro del continente. A su juicio, la verdadera fortaleza europea radica en aprender a convivir con la diversidad y rechazar aquellos enfoques que convierten las diferencias en fuentes de enfrentamiento.
Asimismo, hizo un llamado a fortalecer la educación, la investigación, las comunidades locales y la sociedad civil. Advirtió sobre los riesgos de las nuevas tecnologías cuando contribuyen a difundir prejuicios o debilitan el pensamiento crítico, e insistió en la necesidad de invertir en espacios que promuevan la formación integral de las personas.
El Papa dedicó también una parte significativa de su intervención a recordar el legado espiritual de santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz. De ambos santos destacó su capacidad para iluminar tiempos de incertidumbre y ayudar a descubrir la presencia de Dios incluso en medio de las dificultades. En una época marcada por conflictos y desequilibrios, afirmó que la humanidad continúa teniendo una profunda sed de paz, dignidad y fraternidad.
Finalmente, León XIV reafirmó que la Iglesia está llamada a servir a esa búsqueda de reconciliación y esperanza. Recordó ejemplos históricos de convivencia entre culturas y religiones en España, como la Escuela de Traductores de Toledo, y animó a promover una cultura del discernimiento basada en la dignidad humana, el cuidado de los más vulnerables, la justicia social y la paz.
Con este mensaje, el Pontífice inauguró oficialmente su visita apostólica a España, una jornada marcada por el llamado a construir puentes de encuentro en un mundo cada vez más necesitado de diálogo y fraternidad.
Información: Vatican News
Fotos: Vatican Media



