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Con 24 años Victoria Sofía Pagán Ramírez, es una hermosa joven dinámica y servicial que da testimonio de su fe católica, pero según nos cuenta no siempre fue así. Todo comenzó luego de haber tomado las clases de catecismo “obligada”.  Según afirmó: “Luego de estas clases a las cuales mi tía me llevaba no me hacía sentido creer en nada, por eso no volví a la Iglesia. Aunque mi familia es de tradición católica vivimos un período de alejamiento y dejadez cuando pasamos una crisis familiar. Además, cuando cursé el noveno grado tuve una maestra que se pasaba hablando mal de la Iglesia Católica, eso aumentaba más las dudas en mi fe. Más o menos cuando cumplí los 14 años, llegó a mi casa un libro que tenía la imagen de una Virgen muy bonita en la portada y por pura curiosidad decidí comenzar a leerlo. Se titulaba, Ejemplos Marianos. Encontré que el libro hablaba sobre cambio de vida, confesión, virtudes y entiendo que antes de terminarlo ya la Virgen me había conquistado”.  

“En plena adolescencia disfrutaba mucho leer los libros de cómics de origen japonés conocidos como manga y veía mucho anime (películas animadas japonesas). No es que fuera algo malo, pero si me robaba mucho tiempo. Además, las historias se seguían complicando y ya no me sentía cómoda con lo que iba leyendo. Entonces, decidí estudiar más en especial sobre apologética y comenzar a aclarar las dudas que tenía sobre mi fe. También, comencé a dedicarle más tiempo a la oración, a ayudar a mis padres y a participar diariamente de las celebraciones eucarísticas”, compartió Victoria.    

Comenzó un proceso de formación informal, más bien autodidacta y asegura que cuando inició a profundizar en la fe “mi mente explotó”.  Así su maduración y el conocimiento en la doctrina de la Iglesia fundada por Cristo fue poco a poco. “Tomé cursos parroquiales y los que ofrecía el Obispado de Arecibo.  Además, otros libros que me ayudaron mucho fueron el de Domingo Savio, Imitación de Cristo de Tomás de Kempis y lectura sobre la vida de otros santos”, relató la joven agrónoma egresada del Colegio Universitario de Mayagüez.

Cuando llegó a la universidad tuvo la oportunidad de participar en el grupo de Iniciación Cristiana y de Tertulias Teológicas que dirigía un padre jesuita. Según su transformación se iba dando, su familia a la par también daba pasos en la fe. “Mi mamá hizo Cursillos de Cristiandad, luego mi hermano participa de los retiros Padre Nuestro y un viaje a Tierra Santa refuerza su fe.  Además, en familia visitábamos un convento de religiosas en donde actualmente mi hermana es novicia”.

A modo de conclusión Victoria Sofía exhorta a que todos católicos cuiden su fe como si fuera el tesoro más grande que hayan recibido de Dios. Que amen a la Iglesia como madre y maestra y que confíen siempre en Dios y la Virgen pues ellos nunca desamparan. 

Vivian Rivera Colón

Para El Visitante

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